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 Escrito 111 - LA VOLUNTAD DE DIOS - REALIDADES DE LA VOLUNTAD DIVINA-LA SALVACIÓN SÉPTUPLE

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Jeannie Vázquez
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MensajeTema: Escrito 111 - LA VOLUNTAD DE DIOS - REALIDADES DE LA VOLUNTAD DIVINA-LA SALVACIÓN SÉPTUPLE   Vie 12 Jun 2015, 13:59

DE. JAIME DÍAZ PAGE -MÉXICO -                                  
DICIEMBRE 2014                                                                  
ESCRITO 111
 
LA VOLUNTAD DE DIOS

REALIDADES DE LA VOLUNTAD DIVINA-LA SALVACIÓN SÉPTUPLE

Muy amados hermanos y hermanas, estudiantes y practicantes de las enseñanzas de El Libro de Urantia, los saludo afectuosamente. En esta ocasión haremos una presentación relativa al concepto de la Voluntad de Dios que está ligada al progreso espiritual de cada hombre y de cada mujer en la búsqueda de Dios, con el propósito de ayudar a acrecentar en cada uno de nosotros la comprensión y la conciencia de la voluntad de Dios, en la mente, en el alma y en el corazón. Sabemos que la Voluntad de Dios es un factor indispensable para la construcción y el crecimiento espiritual del alma de cada hijo e hija de Dios.
Cuando dedicamos nuestra voluntad humana a hacer la voluntad del Padre de una manera afectuosa, damos a nuestro Dios y Señor el regalo más grande que podemos entregarle. Es la única dádiva de verdadero valor que podemos ofrecerle. No hay nada que podamos entregar a Dios excepto la elección de adherirnos a la voluntad del Padre, esta decisión nuestra  constituye la realidad viva de la adoración auténtica que tanto satisface a nuestro Padre Creador, cuya naturaleza divina está dominada por el amor. 22:5.
 
Toda persona que llega a conocer a Dios en su vida humana, abraza la carrera de hacer la voluntad del Padre divino, embarcándose en el largo sendero hacia el Paraíso, en la búsqueda de la divinidad y el logro de la perfección. 127:6.
 
¿QUÉ ES LA VOLUNTAD DE DIOS?

El universo es una obra de creación, por esta razón se encuentra totalmente sujeto a la voluntad de nuestro Padre Creador. La voluntad de Dios es Verdad divina y Amor viviente; en consecuencia, las creaciones o criaturas que se están perfeccionando en los universos evolutivos se caracterizan por la bondad, por el  acercamiento a Dios; o por el mal potencial, por el alejamiento de Dios. 52:5.
 
¿DÓNDE SE ENCUENTRA LA VOLUNTAD DE DIOS?

 Dentro de cada persona reside específicamente la voluntad de Dios: los Ajustadores  son la voluntad de Dios en los vastos universos. El Ajustador del pensamiento que reside en nuestra mente humana es la voluntad de Dios en nosotros. 25:6; 1190:3.
 
 
 
HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

Toda persona que consciente o inconscientemente sigue la guía o directriz de su Ajustador residente, está viviendo de acuerdo con la voluntad de Dios. 1176:4.
 
Hacer la voluntad de Dios es, ni más ni menos, que la manifestación de la voluntad de un ser humano de compartir su vida interior espiritual con Dios, con el Dios que ha hecho posible la vida de valor y significado interior de ese ser humano. El acto de compartir es hacer como Dios hace, porque Dios comparte todo con el Hijo Eterno y el Espíritu Infinito y ellos a su vez comparten todo con sus Hijos divinos y las Hijas espirituales de los universos. 1221:2.
 
Imitar a Dios es la clave para que seamos perfectos; hacer su voluntad es el secreto para que logremos sobrevivir y para lograr la perfección en la sobrevivencia. 1221:3.
 
Los seres humanos vivimos en Dios, y Dios ha deseado vivir en nosotros. Así como nosotros confiamos en él, del mismo modo él ha confiado una parte de sí mismo para estar con nosotros; él ha consentido en vivir y residir en nosotros, sujeto a nuestra voluntad humana. 1221:4.
 
Si ahora, en estos momentos, consentimos, más bien dicho elegimos entregar nuestra voluntad a la voluntad del Padre que está en el cielo y que mora en nosotros, en espíritu obtenemos lo siguiente: paz en esta vida, la sobrevivencia al morir en este mundo, la perfección en la vida siguiente y el servicio a Dios en la eternidad; todo esto logramos al entregar amorosamente nuestra voluntad a la voluntad del Padre, al compartir diariamente nuestra vida interior espiritual con ÉL, con nuestro Dios y Señor. Cuánta riqueza espiritual nos ofrece Dios Padre cuando  nuestra personalidad dice: “Padre, es mi voluntad que se haga tu voluntad”, comulgando con él por el resto de nuestra vida humana, para nuestro beneplácito y gloria de Dios. 1221:5.
 
La elección de nuestra personalidad no es un rendimiento de nuestra voluntad; es una consagración de nuestra voluntad, una expansión de la voluntad, una glorificación de la voluntad, es un perfeccionamiento de nuestra voluntad. La elección de nuestra personalidad eleva nuestra voluntad desde el nivel temporal de la existencia, al estado más elevado en que nuestra personalidad como hijo(a) comulga con la Personalidad de nuestro Padre Celestial, que es espíritu. 1221:6.
 
Elegir la voluntad de Dios no consiste tanto en la negación de nuestra voluntad: “Que se haga no mi voluntad sino la tuya”, sino que consiste en nuestra afirmación positiva: “Es mi voluntad que se haga tu voluntad”. Al hacer esta elección, tarde o temprano encontraremos la unión interior o fusión con nuestro espíritu residente, con el fragmento espiritual de Dios que mora en nosotros. Nuestra personalidad encontrará suprema satisfacción en la comunion adoradora con la personalidad de nuestro Padre Creador. Estas realidades dan nacimiento a una nueva unión eterna: la voluntad del hombre y la voluntad de Dios. 1221:7.
 
APRENDIENDO A SEGUIR LA VOLUNTAD DEL PADRE

La oración no es un proceso para conseguir lo que deseamos; la oración es un programa para que tomemos o emprendamos el camino de Dios, es una experiencia para que aprendamos a reconocer y a cumplir (ejecutar) la voluntad del Padre divino. Cuando verdaderamente alineamos nuestra voluntad  con la voluntad de nuestro Padre, podremos pedir cualquier cosa concebida por la unión de las voluntades y esta nos será otorgada. Esta unión de voluntades se efectúa por y a través de Cristo Miguel-Jesús, de la misma manera que la vida de la Vid fluye dentro y a través de los sarmientos vivientes. 1946:2.
 
LA AYUDA DEL ESPÍRITU DE LA VERDAD

Jesús dijo a Santiago Zebedeo: “Cuando venga el nuevo Maestro, el Espíritu de la Verdad, deja que él te enseñe el equilibrio de la misericordia y esa tolerancia compasiva que nace de la sublime confianza en mí y de la perfecta sumisión a la voluntad del Padre.  Dedica tu vida a la demostración del afecto humano combinado con la dignidad divina como un discípulo que conoce a Dios y que cree en el Hijo. 1958:2.
 
Un Mediano de Urantia nos dice: “La llegada del Espíritu de la Verdad purifica el corazón humano conduciendo a aquel que lo recibe, a formular un solo propósito de vida dedicado a la voluntad de Dios y al bienestar de los hombres. Cuando el gozo de este espíritu derramado es experimentado conscientemente por un ser humano, es un tónico para su salud, un estímulo para su mente y una energía constante para su alma. 2065:7.
 
LA RELACIÓN DE LA VOLUNTAD DE DIOS CON EL REINO

Juan le preguntó a Jesús, Maestro, qué es el Reino del Cielo? Y Jesús le respondió: El Reino del Cielo consiste en tres cosas esenciales: primero, el reconocimiento del hecho de la soberanía de Dios; segundo, la creencia en la verdad de la filiación con Dios; y tercero, la fe en la eficacia del deseo supremo humano de hacer la voluntad de Dios -de hacerse semejante a Dios-. Y esta es la buena nueva del Evangelio: que por la fe todo ser humano puede tener todas estas cosas esenciales para la salvación. 1585:7.
 
El reino para los Judíos era la comunidad Israelita, para los gentiles, el reino se convirtió en la iglesia cristiana; para Jesús, el Reino era la suma total de aquellos individuos que habían confesado su fe en la paternidad de Dios, declarando de ese modo su dedicación de todo corazón a hacer la voluntad de Dios, volviéndose así miembros de la hermandad espiritual del hombre. 1865:1.
 
Jesús proclamó que el Reino es la voluntad de su Padre Celestial, dominante y trascendente en el corazón del hombre. 1866:2.
 
La fe de Jesús visualizó que todos los valores espirituales se encuentran en el Reino de Dios, por eso él dijo, buscad primero el Reino del cielo. Jesús veía en la hermandad avanzada e ideal del Reino el logro y la consumación de la voluntad de Dios. La parte principal de la oración que él enseñó a sus discípulos era: Que venga tu Reino; que tu voluntad se haga (sea hecha). Jesús concibió que el Reino comprendía la voluntad de Dios. 2088:3.
 
Jesús intentó, con gran intensidad, inducir a los apóstoles a que abandonaran el término el reino de Dios en favor del equivalente más práctico: la voluntad de Dios. Jesús deseaba sustituir la idea del reino, rey y súbditos, por el concepto de familia celestial, el Padre celestial e hijos liberados por Dios, ocupados en el servicio gozoso y voluntario a sus semejantes y en la adoración sublime e inteligente a Dios Padre. 1860:6, 7.
 
En el discurso de despedida Jesús dijo: Aunque este evangelio del Reino nunca deja de traer gran paz al alma del creyente individual, no traerá paz sobre la Tierra hasta que el hombre esté dispuesto a creer en mis enseñanzas de todo corazón, y establezca la práctica de hacer la voluntad del Padre como el propósito principal al vivir su vida humana. 1951:2.
 
RESULTADO DE LA ELECCIÓN DE HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

Cuando consagramos nuestra voluntad a hacer la voluntad del Padre, cuando damos a Dios todo lo que tenemos, entonces Dios nos hace más de lo que somos. 1285.
 
Nuestro acto  de elegir hacer la voluntad del Creador es un valor cósmico y tiene un significado universal, el cual inmediatamente produce la reacción de una fuerza omnipresente de coordinación no revelada; probablemente es el funcionamiento de la acción constante en expansión del Ser Supremo. Recordemos que cuando nosotros accionamos espiritualmente, el Ser Supremo reacciona. 1288:3.
 
Nuestra alma es una adquisición experiencial, es producto de la experiencia espiritual con Dios. En la medida que elegimos hacer la voluntad del Padre en el cielo, nuestro espíritu residente se vuelve el Padre de esa nueva realidad en la experiencia humana. Nuestra mente humana es la madre de esta misma realidad que emerge: el ALMA. 8:10.
 
La elección moral más elevada es la elección que tiene el valor más alto posible, y siempre en cualquier mundo o esfera del universo, esta elección es la elección de hacer la voluntad de Dios. Si realizamos esta elección, somos grandes, aunque seamos los ciudadanos más humildes de nuestro sistema local o aún los más insignificantes seres humanos de Urantia. 435:7.
 
JESÚS Y LA VOLUNTAD DE DIOS

Fue una suerte que los soldados romanos se apropiaran de las ropas del Maestro; porque si sus seguidores hubieran conseguido sus vestimentas, hubieran tenido la tentación de utilizarlas para adorarlas de manera supersticiosa. “Nuestro Maestro deseaba que sus seguidores no tuvieran ningún objeto material que pudiera asociarse con su vida en la Tierra. El quería dejarnos únicamente el recuerdo de una vida humana dedicada al elevado ideal espiritual de estar consagrado a hacer la voluntad del Padre. 2008:1.
 
Jesús entregó a Dios, como un hombre del Reino, la más grande de todas las ofrendas: la consagración y la dedicación de su propia voluntad al servicio majestuoso de hacer la voluntad divina. 2088:5.
 
Jesús dijo: El Padre me ha enviado al mundo para mostrar cómo él desea morar y dirigir a todos los hombres; y he vivido esta vida en la carne de tal manera, para inspirar a todos los hombres a que siempre busquen, conozcan y hagan la voluntad del Padre celestial que mora en ellos. 1712:2.
 
Jesús dijo: No olvidéis nunca que tan sólo hay una aventura más satisfactoria y apasionante que la tentativa de descubrir la voluntad del Dios vivo, y esa es la experiencia suprema de tratar honestamente de hacer la voluntad divina. Recordad que la voluntad de Dios puede hacerse en cualquier ocupación terrenal. 1732:5.
 
Jesús dijo: La voluntad de Dios es el camino de Dios, asociarse con la elección de Dios frente a cualquier alternativa potencial. Por lo tanto, hacer la voluntad de Dios es la experiencia progresiva de volverse más y más parecido a Dios, y Dios es la fuente y destino de todo aquello que es bueno, bello y verdadero. La voluntad del hombre es la suma y substancia  de lo que él elige ser y hacer. La voluntad es la elección deliberada de un ser autoconsciente, que conduce a una decisión de conducta basada en una reflexión inteligente. 1431:2.
 
Jesús declaró que las voluntades humanas que tan sólo se dedican a tomar decisiones temporales relacionadas con los problemas materiales de la existencia humana, están condenadas a perecer en el tiempo. Todas las voluntades que de todo corazón realizan decisiones morales y elecciones espirituales incondicionadas, se identifican de manera progresiva con el espíritu divino que en ellos mora, y por eso se transforman de manera creciente en valores de sobrevivencia eterna: una progresión interminable de servicio divino. 1431:4.
 
La voluntad es esa manifestación de nuestra mente humana que habilita a nuestra conciencia humana a expresarse  de una manera  objetiva y a que experimentemos el fenómeno de aspirar a ser semejantes a Dios, a ser como él es. En este sentido todas  las mentes humanas reflexivas y espiritualizadas de nuestros hermanos y hermanas pueden volverse creativas. 1431:5.
 
Jesús nos dice que únicamente mediante la perfección, armonía y unanimidad de la voluntad puede un ser humano volverse uno con el Creador; y que tal estado de divinidad puede lograrse y mantenerse, si la persona continúa viviendo en el tiempo y en la eternidad, conformando su voluntad personal con la voluntad divina del Creador. Siempre, en un hijo ascendente de Dios, debe ser supremo en su alma y dominar en su mente el deseo de hacer la voluntad del Padre. 1434:2.
 
La mala adaptación de la vida del yo en el universo, conduce a la desarmonía cósmica. La separación final de la voluntad de su personalidad termina en el aislamiento intelectual y la segregación de su personalidad. La pérdida del guía espiritual interior produce la cesación espiritual de la existencia. La vida inteligente y progresiva se vuelve en y por sí misma una prueba indiscutible de la existencia de un universo que tiene un propósito específico y  que expresa la voluntad de un Creador divino. 1434:7.
 
 Practicando la adoración a Dios, aprendemos a hacer la voluntad de Dios en la tierra. 1454:2.
 
Cada vez que Jesús se enfrentaba a nuevas decisiones, serias e importantes, se retiraba a comulgar con su propio espíritu para buscar y conocer la voluntad de Dios. 1515:4.
 
La enseñanza de Jesús comprende el ideal de vivir cerca de Dios en todas las épocas y en todos los mundos. Jesús enseñó la sumisión alerta y activa a la voluntad de Dios. 1579:4;5.
 
Jesús vino a la Tierra a enseñar algo más: la conformidad voluntaria de la voluntad del hombre a la voluntad de Dios. 1582:1.
 
Jesús, nuestro Padre y Maestro vino para crear en nosotros un nuevo espíritu, una nueva voluntad: comunicarnos una nueva capacidad para conocer la verdad, experimentar la compasión y elegir la bondad: la voluntad de estar en armonía con la voluntad de Dios, sumada al impulso eterno de volvernos perfectos, así como el Padre en el cielo es perfecto. 1583:6.
 
Jesús nos dice: En verdad, en verdad os digo, cuando la voluntad del Padre es vuestra ley, dificilmente estáis en el reino. Pero cuando la voluntad del Padre se vuelve verdaderamente vuestra voluntad, entonces estáis verdaderamente en el reino, porque,  de este modo, el reino se ha vuelto una experiencia establecida en vosotros. Cuando la voluntad de Dios es vuestra ley, sois nobles súbditos esclavos; pero cuando creéis en este nuevo evangelio de filiación divina, la voluntad de mi Padre se vuelve vuestra voluntad y ustedes son elevados a la alta posición de hijos de Dios libres, hijos del reino liberados por Dios. 1588:5.
 
Jesús dijo: Todo hijo terrestre que siga la guía de este espíritu (nuestro espíritu interior), finalmente conocerá la voluntad de Dios, y el que se entrega a la voluntad de mi Padre vivirá para siempre. 1642:3.
 
 
Jesús nos insta a que busquemos el conocimiento de la voluntad de Dios, y que tengamos la gracia y el valor de hacer esa voluntad. 1723:3.
 
El secreto de la voluntad de Dios se encuentra envuelto en la comunión espiritual, en la adoración. Desde el punto de vista humano es un asunto combinado de meditación y relajación. La meditación pone en contacto a nuestra mente con el espíritu, y el grado de relajación alcanzada determinará la capacidad para nuestra receptividad espiritual. Este intercambio de debilidad por fuerza, de temor por valentía, de la mente del yo por la voluntad de Dios, constituye la adoración a Dios. 1777:2.
 
La paz que nos otorga Cristo Miguel es esa misma paz que llenaba su propia alma cuando él mismo vivió su vida mortal en la carne y en este mundo. Esta paz de Jesús es la felicidad y la satisfacción en una persona que conoce a Dios y que ha obtenido el triunfo de aprender plenamente cómo hacer la voluntad de Dios, al vivir su vida humana en el mundo material. Cuando vivimos la voluntad de Dios, permitimos que aflore en nuestra alma la misma paz de Jesús. 1954:5.
 
Jesus de Nazaret fue un hombre religioso que por la fe logró conocer y hacer la voluntad de Dios. Jesús fue el hombre más religioso que ha vivido en Urantia. Jesús fundó la religión de la experiencia personal haciendo la voluntad de Dios y sirviendo a la fraternidad humana.  La religión que Jesús nos dejó no es una religión de mera creencia, sino más bien, una religión de “experiencia”, de experiencia personal con Dios, con el espíritu divino que mora en nosotros. 2090:2; 2092:4.
 
OTRAS CONSIDERACIONES

La voluntad de Dios se discierne cada vez más por los frutos espirituales que surgen en los creyentes que son guiados por su espíritu divino interior. 138:2.
 
Mediante la razón nunca se podrán validar los valores divinos y las bondades espirituales de la experiencia religiosa, pero en verdad, toda persona que se decida a hacer la voluntad de Dios llegará a comprender la valía de los valores espirituales, y esto es prueba de la realidad de la experiencia religiosa con nuestro Dios interior. 1116.7.
 
Nuestro crecimiento espiritual es proporcional a nuestra identificación progresiva con el Padre  divino; entonces comprendemos que al vivir la voluntad de Dios obtenemos el pasaporte eterno a la posibilidad sin fin de la infinidad de Dios, apropiándonos de manera personal las cualidades de nuestra divinidad por su divina gracia, mediante la experiencia espiritual de vivir divinamente, porque vivir divinamente significa en realidad vivir la voluntad de Dios. 1174:7.
 
Cuando elegimos hacer la voluntad de Dios, nuestra fe espiritual se une a las decisiones de nuestra personalidad, esto nos proporciona un punto de apoyo divino y espiritual para el funcionamiento más eficaz de nuestra hambre o deseo de conocer las cosas de Dios. Nuestra personalidad es capaz de hacer un regalo a Dios, y éste consiste en dedicar nuestro libre albedrío a hacer la voluntad de Dios. 1211:2; 1225:10.
 
En verdad podemos vivir celestialmente mientras estamos aquí en la Tierra, mediante la diaria sumisión a la voluntad del Padre celestial, adorándole por un tiempo. 1429:4.
 
LA SALVACIÓN SÉPTUPLE
 
Hacer la voluntad de Dios unida a nuestra fe espiritual, equivale en realidad a la Religión del Espíritu que Jesús descubrió y vivió para nuestra humanidad y  humanidades de otros mundos. La religión de Jesús marcó el camino para la salvación humana definitiva, hasta la última conquista del creyente individual, porque proporcionó lo siguiente:
 
1 Una salvación desde las cadenas del mundo material: comprendiendo que somos hijos de Dios, hijos del Espíritu Universal.
 
2 Una salvación desde la esclavitud intelectual: Porque se dijo que los hombres conoceríamos la verdad y que la verdad nos haría libres (la verdad espiritual).
 
3 Una salvación desde la ceguera espiritual: Descubriendo nosotros a Dios y la bondad de sus valores espirituales mediante el servicio de la realidad espiritual y la revelación. Así como la comprensión de la fraternidad humana y la hermandad universal de todos los seres.
 
4 Una salvación desde lo incompleto de nuestro yo: Obteniendo los logros y  niveles espirituales del universo y a través de la comprensión final de la armonía de Havona y la perfección del Paraíso.
 
5 Una salvación desde nuestro yo: Liberándonos de las limitaciones de la autoconciencia, logrando  los niveles cósmicos de la mente Suprema.
 
6 Una salvación desde el tiempo: La obtención en el tiempo de una vida eterna de progreso sin fin, identificándonos con Dios y al servicio de Dios.
 
7 Una salvación desde el ámbito de lo finito: Obteniendo nosotros la unidad perfeccionada con la Deidad en y a través del Ser Supremo. 1112:5 a 1113:4.
 
La salvación séptuple está contenida en potencia dentro de la realidad de la fe de la experiencia humana de la Religión del Espíritu. Apropiándonos de la fe de Jesús podemos comenzar a disfrutar en el tiempo las realidades de la eternidad. Jesús mediante su experiencia humana descubrió al Padre divino; nosotros tambien podemos descubrir al Padre divino, obteniendo la misma satisfacción de Jesús en la experiencia del descubrimiento de Dios. Jesús es el camino viviente y ejemplo vivo  para que obtengamos la herencia divina que el Padre Eterno ha dispuesto para nosotros sus hijos amados; sólo tenemos que accionar por la fe ante el espíritu divino que en nosotros mora.
 
Jesús declaró que toda alma que lograra unir la naturaleza de Dios y la naturaleza humana viviría para siempre. Tambien declaró que toda alma que entrara al camino eterno por los medios que él había creado y ordenado, se  salvaría y sería capaz de continuar hasta alcanzar las pasturas eternas del Paraíso. 1113:5,6; 1711:4; 1819:3.
 
Toda persona que lo desee, todo hijo e hija de Dios, puede realizar estos logros espirituales, tomando conciencia y haciendo la voluntad de Dios.
 
Cuando en la intimidad realizamos la “oración y adoración a Dios”, estamos haciendo la voluntad de Dios, y permitimos que el espíritu de Dios que mora en nosotros nos guíe y nos alimente con la verdad divina y los valores espirituales, ennobleciendo y robusteciendo el alma,  aumentando nuestra conciencia de Dios.
 
Al cerrar nuestros ojos para iniciar la oración-adoración a Dios Padre (espíritu interior), poniendo nuestra fe y amor en él, Cristo Miguel, el Espíritu de la Verdad y el Espíritu Santo, al unísono y con amor, tomarán nuestras manos para guiarnos amorosamente en nuestro ascenso espiritual en esta vida y en las sucesivas transformaciones espirituales que seguirán hasta alcanzar la morada eterna de nuestro Padre Universal, el PARAÍSO.
 
  Las glorias del Paraíso y Havona serán nuestras eternamente al “vivir la voluntad de Dios por unos momentos en cada día de nuestra existencia humana. Al perseverar, triunfaremos y viviremos para siempre, habiendo unido nuestra naturaleza humana con la naturaleza divina, con el Espíritu Universal.
 
 Amados hermanos y hermanas, les agradezco la atención y el tiempo que han dedicado hoy y en este año a las presentaciones espirituales que con amor hemos compartido. Mi amor y un cálido abrazo fraternal para todos ustedes.  
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