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 Escrito 104 - 1a. Parte - DISERTACIÓN ESPIRITUAL REALIDADES DEL EVANGELIO DEL REINO DE JESÚS PREGUNTAS Y RESPUESTAS

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Jeannie Vázquez
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MensajeTema: Escrito 104 - 1a. Parte - DISERTACIÓN ESPIRITUAL REALIDADES DEL EVANGELIO DEL REINO DE JESÚS PREGUNTAS Y RESPUESTAS    Sáb 18 Oct 2014, 13:47

DE: JAIME DIAZ PAGE -MÉXICO-
MAYO 2014
ESCRITO 104
 
DISERTACIÓN ESPIRITUAL
 
REALIDADES DEL EVANGELIO DEL REINO DE JESÚS

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

El propósito de esta presentación es que fijemos nuestra atención en ciertas verdades espirituales de nuestro Maestro Jesús y los Reveladores celestiales. Con el propósito de que tomemos una mayor conciencia espiritual de estas realidades, ampliando el discernimiento y la comprensión espiritual; abriéndonos paso en el camino de la ascensión y el progreso espiritual personal, haciendo las cosas que el Evangelio del reino de Jesús  demanda a los creyentes  de la Verdad divina; dando la importancia debida a las palabras vivientes de Jesús.
 
El Evangelio del Reino es: la realidad de la Paternidad de Dios y la verdad asociada de la filiación con Dios, la creencia de que los hombres son hijos de Dios y hermanos entre sí, la fraternidad de los hombres. Me permito agregar lo siguiente: después de la consagración de los doce apóstoles, Jesús habló con Juan sobre una realidad esencial del Evangelio del Reino que consistía en: la fe en la eficacia del deseo supremo del hombre de hacer la voluntad de Dios, de asemejarse a Él. De esta manera, por medio de la fe podemos obtener todas las cosas esenciales para la salvación del alma. 2059:4; 2052:4; 1585:7; 1859:11; 1585:7. 
 
Un jueves por la mañana y cerca del campamento de Jesús y los apóstoles, Jesús entregó nuevas verdades a los apóstoles y a un grupo de discípulos elegidos. Verdades que atañen a los creyentes del Evangelio de Jesús; incluídos nosotros. Entre esas nuevas verdades se encuentran estas:
 
 El Evangelio del Reino es una verdad viva. Es como la levadura dentro de la masa o como el grano de la semilla de mostaza; es como la semilla del ser vivo, que de generación en generación aunque sigue siendo la misma semilla viviente, infaliblemente se desarrolla así misma en  nuevas manifestaciones que crecen aceptablemente en canales de nueva adaptación a las necesidades y condiciones particulares de cada generación sucesiva.
 
Jesús dijo a los apóstoles que la revelación del Evangelio del Reino que él les había hecho, era y es una revelación viva. “Es mi  deseo que produzca los frutos apropiados en cada individuo y en cada generación de acuerdo a la ley espiritual del crecimiento en aumento que se adapta y se desarrolla. De generación en generación el Evangelio del Reino debe mostrar una vitalidad creciente, exhibiendo a la vez una mayor profundidad de poder espiritual. No debe permitirse que el Evangelio del Reino se vuelva simplemente  un recuerdo sagrado o una simple tradición sobre  mi persona y los tiempos en que ahora vivimos”. 1931:6.
 
A) El Maestro Jesús dijo a los apóstoles: “Porque el reino que predicáis es Dios dentro de Vosotros”.  “Vuestro mensaje para el mundo será: Buscad primero el reino de Dios y su rectitud...” 1569:2.
 
De acuerdo a estas declaraciones de Jesús,  “Dios es el Reino”, entonces debemos buscar a Dios dentro de nosotros mediante la constancia de la oración y adoración a Dios Padre; esta actividad es un deber y privilegio que tenemos como hijos de Dios.
 
Jesús dijo que muchos hombres aceptan intelectualmente la teoría de la existencia de Dios, pero que espiritualmente sus mentes fracasan en darse cuenta de la presencia de Dios. Es debido a este hecho que varias veces nuestro Maestro enseñó y recomendó que la mejor manera de sentir y comprender el reino del cielo (Dios) era adquiriendo la actitud de un niño sincero, la simplicidad espiritual de un pequeño que cree con facilidad y que confía plenamente. Jesús no desea que nos quedemos en las teorías y las especulaciones sobre la existencia de Dios; él siendo nuestro Dios Creador y pleno de sabiduría divina, conoce el pleno potencial que tenemos los seres humanos para poder descubrir y sentir a Dios en nuestras propias almas. Todo hijo de Dios que busque a Dios con la actitud del niño pequeño que el recomienda, descubrirá a Dios y lo sentirá con tal fuerza y realidad, que jamás lo olvidará. Jesús desea que amemos a Dios, que busquemos a Dios, y más que nada, que “encontremos a Dios sintiéndolo en el alma”. Es importante que nos esforcemos  por comprender esta enseñanza de Jesús y no nos quedemos estancados en el crecimiento espiritual. Mediante la actitud del niño pequeño, nuestro espíritu interior se alegrará y podrá guiarnos más facilmente en el sendero de la ascensión espiritual.  Este camino es para todas las criaturas inteligentes de los universos creados. 303:5.
 
 Dijo Jesús: “Habiendo entrado al reino se encuentran los peldaños progresivos de rectitud que todo creyente debe ascender para crecer hasta la plena estatura de los vigorosos hijos de Dios”. 1861:9.
Cuando buscamos a Dios dentro de nosotros,  estamos haciendo la voluntad de Dios y el Padre divino nos otorga el Pan y el Agua de la vida. De esta manera nuestra fe se convierte en una fe viviente y dinámica que nos provee de la verdad divina y de la conciencia certera de Dios, experimentamos a Dios realmente. Todo esto nos facilita la recepción y/o captación de las cualidades divinas, los valores supremos; manifestando gradualmente la producción de los frutos del espíritu  para la sobrevivencia del alma. La influencia de las fuerzas espirituales como son el Ajustador del pensamiento, el Espíritu de la Verdad y el Espíritu Santo, será permanente en nuestra vida espiritual, fortaleciendo y vivificando nuestra alma e iluminando nuestra  mente. El discernimiento espiritual propio aparecerá y aumentará progresivamente mediante nuestra constante oración-adoración a Dios. Nuestra conducta y carácter mejorarán notablemente. De manera natural y espontánea compartiremos con nuestro prójimo aquello que estamos recibiendo de las fuerzas espirituales de Dios. De esta manera nos asemejaremos progresivamente a Dios, a quien adoramos mediante la fe y la constancia. Esto es lo que Dios quiere de nosotros, que alcancemos semejanza con Él. Así, paso a paso, vamos ascendiendo los peldaños de la rectitud progresiva para la gloria de Dios y bendición de nuestra alma, de la mano de nuestro espíritu interior, el Ajustador del Pensamiento que es Dios en nosotros.
 
Cierta vez Jesús declaró: “En verdad, en verdad os digo que cuando la voluntad del Padre es vuestra ley, dificilmente estáis en el reino. Pero cuando la voluntad del Padre se convierte realmente en vuestra voluntad, entonces estáis en verdad en el reino, porque el reino se ha vuelto así una experiencia establecida dentro de vosotros”. 1588:5.
 
Jesús enseñó a los apóstoles que el deber total del hombre está resumido en el Gran Mandamiento: “Ama al Señor tu  Dios, con toda tu mente y toda tu alma  y a tu prójimo como a tí mismo”. Jesús dijo a los apóstoles que enseñaran este Mandamiento y no las 613 reglas de vida expuestas por los Fariseos. 1805:5.
 
 
Cuando por la fe hacemos la voluntad del Padre, nos volvemos divinamente conscientes de Dios y conocemos la Verdad divina. Cuando por la fe  misma descubrimos que somos hijos de Dios y la voluntad de Dios se convierte en  nuestra voluntad, el reino de esta manera, se torna una experiencia establecida dentro de nosotros, en el alma y en la mente. De esta manera somos elevados a la alta posición de los hijos liberados del reino porque el conocimiento de la verdad nos ha hecho libres.
 
Jesús dijo: “Os lo digo otra vez, Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra; y al que llama a la puerta de la salvación se le abrirá”. 1619:1.
 
Esta es una gran verdad, Jesús nos insta a pedir, buscar y llamar a la puerta de la salvación ante la presencia de la soberanía de Dios, siempre mediante nuestra perseverancia ante la presencia del Espíritu del Señor; sólo mediante la perseverancia devocional interior plena de amor y fe a Dios Padre, es que conseguiremos para nosotros el Pan de la Vida (cualidades y valores divinos) de las manos complacientes del Padre eterno que está en el cielo. Este Pan de la Vida ennoblecerá y vivificará nuestra alma para la consecución de la vida eterna, en que nuestra alma vivirá eternamente unida a nuestro espíritu Ajustador del Pensamiento.
 
 
Jesús nos alerta y nos dice que: “Al entrar al reino no podéis eludir sus responsabilidades ni evitar sus obligaciones, pero recordad: El yugo del evangelio es cómodo y que el peso de la verdad es ligero”. 1766:3.
 
Es por esto que Jesús nos insta a hacer la voluntad del Padre; a orar y adorar a Dios; a producir los frutos del espíritu; a crecer diariamente en la gracia y en el conocimiento de la verdad; a amar y a servir al prójimo con altruísmo; a adquirir verdadero discernimiento espiritual y a compartir las bendiciones recibidas con nuestro prójimo. El Padre divino requiere de nosotros lealtad total o nada.
 
 
Jesús enseñó lo siguiente: Habéis oído decir: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán al precipicio” - “Si deseáis conducir a otras personas hacia el reino, vosotros mismos tenéis que caminar en la clara luz de la verdad viviente”. “En todos los asuntos del reino, os exhorto a que mostréis un juicio justo y una sabiduría penetrante”. 1571:5.
 
Estas declaraciones de Jesús fueron para los apóstoles, los creyentes, y son para nosotros por igual. Las personas que no viven en rectitud espiritual y que no están iluminadas interiormente por la verdad divina, dificilmente podrán conducir a otras personas de la misma pobreza espiritual hacia el reino de Dios, porque ambos al no hacer la voluntad del Padre, al no conocer a Dios y al desconocer su verdad divina, caerán en una situación de gran conflicto y confusión. Jesús nos insta a buscar y a encontrar a Dios en nuestro interior, a conocer por la fe la verdad divina y vivirla en nuestra vida diaria; sólo así el espíritu divino nos preparará, inspirará y habilitará para que podamos conducir con seguridad, amor y sabiduría a otros hermanos hacia el Reino de Dios, con poder espiritual, no sólo con palabras, mostrando juicio recto y sabiduría penetrante en los asuntos del reino, como nos aconseja nuestro Maestro Jesús. Si en verdad deseamos guiar a nuestros hermanos hacia el reino de Dios, debemos nosotros mismos caminar en la “clara luz de la verdad viva”, de la verdad viva descubierta por nuestra alma en unidad con nuestro espíritu interior. Este servicio para conducir espiritualmente al prójimo debemos realizarlo con amor, sinceridad y verdadero altruísmo en nombre de Cristo Jesús.
 
 B) En la ciudad de Tiro, Jesús enseñó lo siguiente: “Aunque el hombre mortal tiene las raíces de su origen y su ser en el suelo animal de la naturaleza humana, mediante la fe puede elevar su naturaleza espiritual hacia la luz solar de la verdad celestial, y producir realmente los nobles frutos del espíritu”. “Para producir los frutos del espíritu, tenéis que haber nacido del espíritu. Debéis ser enseñados y guiados por el espíritu si queréis vivir una vida de plenitud espiritual entre vuestros semejantes”. 1737:5; 1738:1.
 
¿A que se refería nuestro Maestro Jesús cuando pronunció las palabras naturaleza espiritual?  El Maestro mismo nos responde con estas palabras: “Vuestra naturaleza espiritual —el alma creada conjuntamente-- es un desarrollo viviente, pero la mente y la moral del individuo son la tierra de la cual deben brotar las más elevadas manifestaciones del desarrollo humano y destino divino”. 1738:1.  Podemos elevar nuestra alma hacia la luz solar de la verdad celestial que es nuestro espíritu, si permitimos por la fe, que el espíritu nos enseñe y guie en el camino de ascensión espiritual, exponiendo nuestra personalidad total a la conciencia de contacto con nuestro espíritu residente, mediante el camino interior de la oración y la adoración al espíritu del Padre que mora en nosotros. En verdad no existe otro camino para la autorrealización espiritual y la sobrevivencia del alma.
 
C) Durante un sermón Jesús dijo estas palabras: “Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios”.
 
La revelación nos enseña que “ver a Dios por la fe es adquirir verdadero discernimiento espiritual. Este discernimiento espiritual presente en nosotros mejora la guía de nuestro espíritu divino. La reunión del discernimiento espiritual y la mejora en la guía del Ajustador, producen un incremento de la conciencia de Dios en nosotros, en el alma y en la mente. 1574:6,7.
 
La mente que en verdad discierne a Dios, que escucha al Ajustador divino, es la mente pura; sin pureza mental ningún hombre puede ver a Dios. Toda comunión interna y espiritual de esta clase se llama discernimiento espiritual. Nuestra religión personal vivirá y progresará  por nuestra fe y el discernimiento espiritual interior, no por la vista y los sentimientos.  1104:6; 1105. 1.
 
D) “Los valores  de eternidad e infinidad del Paraíso, la verdad, la belleza y la bondad, se encuentran ocultos dentro de los hechos de los fenómenos de los universos del tiempo y del espacio”. 2078:7.
 
Estos valores espirituales y divinos de la verdad, la belleza y la bondad, sólo pueden ser descubiertos y discernidos por “el ojo de la fe” de las personas que han nacido del espíritu. Estos valores del progreso espiritual, no son proyecciones psicológicas, ni fantasías glorificadas de nuestra mente humana, son las proyecciones espirituales de nuestro espíritu interior, el espíritu de Dios que reside en nuestra mente humana, y que por nuestro amor y fe, él  nos entrega para nuestro crecimiento espiritual. 2078:8.
 
E) Una tarde en el jardín de Celsus, Jesús declaró enfáticamente a los apóstoles, lo siguiente: “Tampoco podéis hacer obra espiritual en ausencia de poder espiritual. Y no podéis hacer ninguna de estas dos cosas, aunque su potencial esté presente, sin la existencia de ese tercer factor humano esencial, la experiencia personal de la posesión de la fe viviente”. 1758:5.
 
Lo mismo, estas palabras para los apóstoles son también para nosotros. Pensando en aquellos hermanos nuestros que desean conducir a otras personas hacia el reino del Padre, recordamos lo siguiente: es fundamental e indispensable que la presencia del amor verdadero a Dios Padre y a todos los seres humanos estén presentes en cada uno de ellos; deben haber nacido del espíritu, haciendo regularmente la voluntad del Padre que está en el cielo; para que en comunión con Dios por medio del amor y la fe se vuelvan conocedores de la verdad divina. Estos hábitos espirituales y sinceros para con Dios Padre, propician la aparición del Poder espiritual otorgado por Dios Padre, que unido a la posesión de la fe viviente permite la realización de la obra espiritual, genuina, amorosa,  altruísta y auténtica, de la mano del Señor. No se puede hacer obra espiritual si  Dios no participa. Entonces, tomando en cuenta las enseñanzas de Jesús al respecto, el ministerio espiritual del potencial servidor o instructor deberá estar imbuído espiritualmente de:
 
1.- De un amor comprensivo; 2.- De una intención pura; 3.- De un móvil divino; 4.- De un ideal espiritual; 5.- De una ambición altruísta; 6.- De la ausencia de la exaltación del yo. Sirviendo siempre a los hermanos de acuerdo a la voluntad del Padre divino. Jesús declaró una vez: “No sólo en palabras, sino también en poder y en el Espíritu Santo. Esto significa que no bastan las palabras, sino que se requiere del poder del Espíritu en unidad con el Espíritu de la Verdad y el Espíritu Santo para que se pueda realizar una auténtica obra espiritual al prójimo, de la mano de Dios y Cristo Miguel (Jesús).
 
Todo hijo de Dios, todo ser humano puede alcanzar el poder espiritual al cumplir con las demandas del Evangelio del Reino de Jesús. El creyente decide si  desea ser instructor o no, es una cuestión personal. Todo hijo que ama a Dios y es sincero con él, Dios le otorga poder espiritual para ejercer su ministerio. El potencial instructor deberá estar muy preparado espiritualmente, conociendo lo más ampliamente  las verdades del Evangelio del Reino de Jesús y luchar por ayudar a iluminar el sendero espiritual  de sus hermanos del mundo para el logro de la salvación de sus almas.
 
Un Mensajero Poderoso nos dice que el propósito de la ministración espiritual y divina para la humanidad es: “Que nosotros podámos ser fortalecidos con poder en nuestra alma interna a través de nuestro Espíritu, el Espíritu de la Verdad y el Espíritu Santo”. 381:4.
Dentro nuestro y junto a nosotros, existen fuerzas espirituales y poderes divinos que luchan para liberarnos de la esclavitud material y las limitaciones finitas. Tratan de ayudarnos  a exponer nuestra voluntad  a la guía del espíritu. Buscan dotarnos de voluntad y poder espiritual para elevarnos por encima del nivel animal de la existencia humana, alcanzando la perfección de la fe y el servicio, mediante el amor divino en la plenitud de Dios. 381:3.
 
 
LA RELIGIÓN DEL ESPÍRITU: Se denomina Religión del Espíritu porque esta religión recurre o se dirige principalmente al Espíritu divino del Padre Universal, en contraste con las religiones tradicionales que recurren principlamente a la mente, al asentimiento intelectual. La religión del espíritu nos brinda una verdadera y superior comunión espiritual. La religión del Espíritu requiere de nosotros: esfuerzo, lucha, conflicto, fe, determinación, amor, lealtad y progreso espiritual. 1728:8;1729:6.
 
La religión del Espíritu  nos revela los valores sobrenaturales del espíritu, permitiéndonos discernir y/o percibir parcialmente las Realidad Eternas y divinas. Implica la participación activa de nuestra mente y el alma con el Espíritu del Padre, el espíritu divino interior. Está religión esta basada en nuestra experiencia espiritual humana con Dios. La religión del espíritu se construye en nuestra naturaleza espiritual, el alma evolutiva. La religión del espíritu nos conduce a encontrar a Dios mediante la fe viva. La religión del espíritu es el reino del cielo en nuestros corazones humanos.
 
En la religión del espíritu, Dios es nuestro destino; experimentamos su divina presencia mediante la técnica de Jesús, y aumentamos nuestro discernimiento espiritual por el conocimiento de la verdad. La religión del espíritu se basa en nuestras relaciones espirituales personales con el Padre Universal. La religión del espíritu produce en nosotros la fe viviente que capta la realidad de la presencia de Dios y todo lo que se relaciona con su espíritu divino. Nuestra vinculación amorosa y de fe viviente con el espíritu divino interior, trae para nosotros la vida eterna de nuestra alma que se vuelve como Dios mediante la fusión espiritual con nuestro espíritu interior. 1731:2; 1732:2.
 
G) Jesús nos dice que sólo hay un Mandamiento, que  dice así:
 
AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS
CON TODO TU CORAZÓN Y CON TODA TU ALMA,
CON TODA TU MENTE
Y CON TODA TU FUERZA
 
Este Mandamiento es en verdad un mandato divino para nosotros y para todas las criaturas de Dios que existen en todos los universos evolutivos del tiempo y del espacio. A mi modo de ver, este Mandamiento contiene en sí mismo la estructura espiritual de la técnica de la oración-adoración, el fundamento esencial para el culto a Dios, para acercarnos al Señor y para comulgar con su Presencia Divina. La oración ideal, es una especie de comunión espiritual que nos lleva directamente a la adoración inteligente. Mediante el acto de la adoración, los hombres y las mujeres comulgamos real y personalmente con nuestro Divino Padre Creador y. 1616:10.
 
Cuando por la fe tomamos conciencia que somos hijos de Dios, que Dios es nuestro amoroso Padre Creador, debemos, durante la adoración a su Divina Presencia, amarle con todo nuestro corazón, valiéndonos de nuestra mente,  el alma y la fuerza de nuestra personalidad.
 
Al respecto, recordamos que la adoración se realiza en cuatro niveles de conciencia: 1 la conciencia de la mente; 2 la conciencia del alma; 3 la conciencia del espíritu y 4 la conciencia de la personalidad que unifica todos los niveles de conciencia. 66:4.
 
En cuanto a lo escrito sobre el Mandamiento y la oración-adoración a Dios, encontramos estas palabras relativas que Jesús dijo a Gadía en la ciudad de Jope, y son estas: “Amigo mío todos tenemos una vida que vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Todas las veces que tratamos de esquivar el deber de la vida diaria buscando tentaciones lejanas, nos ponemos de inmediato bajo el control de influencias que no están dirigidas por los poderes de la verdad y las fuerzas de la rectitud. Escapar del deber es sacrificar la verdad. Escapar del servicio de la luz y de la vida, sólo puede llevarnos a conflictos angustiosos que nos conducen a las tinieblas y la muerte. Los que han abandonado a Dios y deseen volver su corazón a la búsqueda de Dios y su bondad, con hambre de verdad y sed de rectitud, nada habrá que los mantenga en cautiverio, no importa cuan profundo hayan caído, porque cuando buscan la luz de todo corazón, el espíritu del Señor Dios del cielo, los libera de su cautiverio, llevándolos a la tierra firme de nuevas oportunidades para un servicio renovado y una vida mas sabia”. 1428: 2. Estas palabras de Jesús tienen vigencia eterna. Pues el dijo una vez:  “Aunque los cielos y la tierra desaparezcan, mis palabras de verdad no desaparecerán”. En verdad que maravillosa y alentadora verdad.
 
H) SOBRE LA DONACIÓN DEL ESPÍRITU DE LA VERDAD
 
Primero que nada, debemos saber que todo Hijo Creador como Cristo Miguel o Jesús de Nazaret tiene UN ESPÍRITU DE PRESENCIA UNIVERSAL, y este espíritu se denomina EL ESPÍRITU DE LA VERDAD, que funciona en UNIDAD con el Espíritu Santo y el Ajustador del Pensamiento. El Espíritu de la Verdad nos guía hacia Cristo Miguel que personifica la Verdad en este universo local. 377:9.
 
El Espíritu de la Verdad que Jesús derramó sobre toda la humanidad, está suspendido sobre el mundo, junto a cada hombre y cada mujer, buscando enseñarles la Verdad e iluminar sus mentes temporales. Este Espíritu no está dentro de nosotros, sino junto a nosotros. 379:4. Este Espíritu es en realidad el Espíritu del Padre y del Hijo Creador Miguel; el Espíritu de la Verdad no es el Ajustador del Pensamiento. El Espíritu de la Verdad descendió para guiar a los creyentes, a los buscadores de la verdad, hacia toda Verdad.  2061:1; 2062:5. Este Espíritu nos enseña las verdades del amor del Padre y la misericordia del Hijo Creador. Este Espíritu, si lo aceptamos como consejero, va creando en nosotros los creyentes una conciencia de Cristo Miguel mediante la experiencia de una elevada comunión con él. 2061:2. El Espíritu de la Verdad da testimonio en nuestro interior espiritual de las enseñanzas de Cristo Jesús. 380:1; 2061:4.
 
El Espíritu de la Verdad vino también para que todos los creyentes sinceros con Dios, puedan predicar con mayor eficacia el Evangelio del Reino. Esto no sucede automáticamente, sino que debemos propiciar la acción-influencia del Espíritu de la Verdad sobre nosotros, con amor y fe viviente para que esto se haga  realidad en nuestra vida espiritual. Esta realidad espiritual la logramos mediante la oración y adoración al Padre celestial y a Jesús (Cristo Miguel). El  Espíritu del Padre y del Hijo es el verdadero Instructor que nos conduce a la vida eterna. Cuando los hombres y las mujeres producimos los frutos del Espíritu en nuestras vidas, simplemente mostramos las características o atributos del espíritu, que el Maestro Jesús manifestó en su propia vida terrenal.   2063:3; 1796:1; 2062:10.
 
El nuevo ayudante o instructor, es la “convicción de la verdad”, estas palabras significan que el creyente leal y sincero de fe, logra por su esfuerzo espiritual, poseer la conciencia y la certeza de los verdaderos significados de los valores supremos en los niveles espirituales reales y auténticos, en los especiales niveles donde se conoce la verdad divina. El Espíritu de la Verdad Viviente,  crece, se expande, se desarrolla y se adapta en todos los buscadores sinceros de la verdad divina.  Jesús dijo: “El que no trabaje, no comerá”; debemos entender que el que no se esfuerce espiritualmente mediante el método y los caminos enseñados y establecidos por Jesús, no estará habilitado para recibir el nutriente espiritual para la construcción del alma y su sobrevivencia.  1949:3, 1951:1.
 

I) La Verdad divina es una Realidad Viva que discierne o descubre nuestra alma en los elevados niveles espirituales de la comprensión de Dios y la conciencia de la comunión con ÉL. La Verdad divina es un valor de la realidad espiritual que podemos experimentar si nos ubicamos en los niveles supramateriales de la conciencia universal, para comprender o conocer la verdad, permitiendo nosotros que el espíritu activador de la verdad viva y reine en nuestras almas. Podemos entrar, valga la expresión, a los niveles supramateriales de la conciencia universal, únicamente mediante el ejercicio perseverante de la comunión verdadera con Dios, por el método y camino que estableció Jesús: la fe y la oración-adoración a Dios Padre. Podemos experimentar el crecimiento de la Verdad divina descubierta en nuestra alma. La Verdad divina descubierta, aumenta en nosotros la conciencia de Dios. Esta Verdad viviente y dinámica, tiene una “existencia experiencial” en nuestra mente humana, por eso se dijo y se dice: “el que pide, recibe y el que busca encuentra”.  1949:4.
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