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 Escrito 102 2a. parte - LA EXPERIENCIA RELIGIOSA PERSONAL, LA ADORACIÓN, LA VERDAD Y LA FE

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Jeannie Vázquez
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MensajeTema: Escrito 102 2a. parte - LA EXPERIENCIA RELIGIOSA PERSONAL, LA ADORACIÓN, LA VERDAD Y LA FE   Sáb 18 Oct 2014, 13:43

DE: JAIME DÍAZ PAGE – MÉXICO -
MARZO  2014
ESCRITO 102 - 2a. parte
 
CONFERENCIA
 

LA EXPERIENCIA RELIGIOSA PERSONAL, LA ADORACIÓN, LA VERDAD Y LA FE


La experiencia religiosa espiritual personal es  tan dinámica y poderosa, que transforma la pobreza de nuestra personalidad en una personalidad de alto poder idealista. La verdadera religión nos sirve  a todos porque fomenta el progreso espiritual  en cada uno de nosotros; y el progreso de cada uno de nosotros se aumenta por los logros de todos los demás. Cuando nos asociamos estrechamente con otros creyentes como hoy lo estamos haciendo, estimulamos el crecimiento religioso de todos. Además la religión y el amor paternal entre nosotros ennoblecen el trabajo monótono de nuestra vida diaria. 1094:1,2.
 
LA META de la autorrealización humana debe ser espiritual, no material. Aunque tenemos derecho a gozar de los placeres físicos y a satisfacer nuestros afectos humanos, y a obtener beneficios de las asociaciones e instituciones terrenales, todo esto no constituye el cimiento eterno sobre el que debemos construir nuestra personalidad inmortal, que debe trascender el espacio, conquistar el tiempo y alcanzar el destino eterno de la perfección divina. Las únicas realidades por las que debemos luchar son divinas, espirituales y eternas. Los verdaderos valores debemos buscarlos en el mundo espiritual, en los niveles divinos de la realidad eterna, la presencia de Dios en nosotros. La verdadera experiencia religiosa espiritual nos revelará los verdaderos valores de la vida, por nuestro amor supremo a Dios Padre y nuestro amor altruista a los hombres.  1096: 3; 1457:1. 1098:1.
 
Los niveles más altos de la autorrealización humana, sólo los podemos alcanzar  mediante la adoración a Dios y sirviendo altruistamente a nuestros semejantes. El altruismo es la marca de la grandeza humana. 1572:6.
 
Como la mente no es totalmente material y el núcleo espiritual divino, el Ajustador del Pensamiento, vive dentro de ella, nuestra mente puede alcanzar las esferas de valores de la divinidad,  así como los niveles elevados de discernimiento o perspicacia espiritual, que nos permiten descubrir o percibir aquello que antes de realizar la experiencia religiosa espiritual no estaba a nuestro alcance. 2094:5.
 
El propósito de la experiencia religiosa es que conozcamos a Dios; entonces, cuando descubrimos a Dios mediante la realidad de la experiencia espiritual personal, cuando nos identificamos con la suprema realidad divina que es Diosexperimentamos el yo completo, el yo entero, el yo total; al experimentar esta realidad total, comprendemos plenamente a Dios, es decir, conocemos a Dios. 2094:2.
 
Nuestro encuentro con Dios, mediante la realidad de la experiencia espiritual, nos lleva a vivir la vida en la rectitud, de acuerdo a su voluntad divina en que el espíritu divino guía nuestra personalidad hacia arriba y hacia dentro, hacia el Padre Universal en el Paraíso. De esta manera, nuestra vida estará basada en la verdad, será sensible a la belleza y estará dominada por la bondad divina; por esto se nos enseña que una persona que conoce a Dios está iluminada interiormente por la adoración y exteriormente se dedica al servicio de la hermandad universal de todas las personalidades; este es un servicio misericordioso pleno,  motivado por el amor. Estas cualidades de vida se unifican en nuestra personalidad que evoluciona y asciende en niveles de sabiduría, de autorrealización, del encuentro con Dios, y  de la adoración al Padre Divino. 1175:1.
 
La verdadera experiencia religiosa nos conduce a la espiritualización de nuestro intelecto, que llega a conocer la verdad divina y a discernir un mundo nuevo de valores verdaderos. El conocimiento es una posesión de la mente, es una función del nivel no espiritual, es la esfera de la mente material que discierne los hechos. La verdad divina  es una fase del nivel mental-espiritual de los universos; la verdad se experimenta, es una experiencia que vive  nuestra alma. La verdad es un valor de la realidad espiritual experimentado tan sólo por los seres dotados de espíritu que funcionan en los niveles supramateriales de la conciencia universal, y que después de comprender la verdad, permiten que su espíritu activador viva y reine dentro de sus almas. La verdad divina es una realidad viviente, y sólo la encontramos en los niveles espirituales superiores de la comprensión de la divinidad y en la conciencia de la comunión con Dios. La verdad viva es dinámica y puede gozar de una existencia experiencial en la mente humana. La Verdad nunca podrá convertirse en una posesión del hombre sin el ejercicio de la FE. La FE funciona liberando o descargando las actividades supra-humanas de la chispa divina en nosotros. Es el Espíritu de la Verdad derramado por nuestro Padre Creador Miguel de Nebadon (Jesús de Nazaret) el que nos conduce a toda Verdad.   1435:2; 1949:3, 4; 1949:4; 1459:5,6.
 
Toda persona que llega a conocer a Dios, mediante la experiencia religiosa personal auténtica, eleva la sabiduría a los niveles de la verdad viva del logro divino. Las personas que no conocen a Dios, que no progresan espiritualmente, llevan constantemente la verdad viva hacia abajo, hacia los niveles muertos de sabiduría y al dominio de la mera exaltación del conocimiento. 1949:6.
 
La verdadera religión nos lleva a encontrar en la realidad divina  los valores que inspiran la fe, la confianza y la seguridad; esta religión culmina en la adoración a Dios. La religión verdadera revela a nuestra alma los valores supremos que contrastan con los valores relativos que descubre nuestra mente humana. Este discernimiento suprahumano del descubrimiento de los valores divinos solo la obtenemos mediante la realidad de la experiencia religiosa auténtica. Si solamente buscamos conocimientos, sin la sabiduría y el discernimiento espiritual de la experiencia religiosa, caeremos en el  pesimismo y en la desesperación.  El conocimiento escaso lleva al desconcierto. 2075:11; 2076:8.
 
Rodán de Alejandría recibió las enseñanzas de nuestro Maestro y Padre Jesús sobre la técnica de la adoración, y Rodán a su vez compartió estas enseñanzas con Natanael y Tomás, apóstoles de Jesús. Les dijo que el mejor método para solucionar problemas era el que Jesús le había enseñado, un método que Jesús practicaba consistentemente: “la meditación adoradora en aislamiento”, en que Jesús se retiraba a solas para comulgar con el Padre que está en el cielo. En esta meditación se encuentra la técnica para recuperar fuerzas y sabiduría, y apropiarse de la energía necesaria para resolver problemas de naturaleza moral y espiritual. Que él estaba profundamente impresionado al ver como Jesús se retiraba a examinar a solas, los problemas de la vida, en que exponía su personalidad total a la conciencia de contacto con la divinidad, buscando nuevas reservas de sabiduría y energía para enfrentarse a las situaciones cambiantes de la vida, así como para realizar la reconstrucción y el ajuste vital de la actitud personal. Les dijo que la oración favorita de Jesús era: “Que se haga, no mi voluntad, sino la tuya”. Asimismo les dijo que la práctica de adoración de Jesús aporta la relajación que renueva la mente, la iluminación que inspira al alma, el valor para enfrentarse con los problemas propios, y la conciencia de unión con la divinidad, que da al hombre la seguridad necesaria para atreverse a ser como Dios (Sed perfectos, así como Yo soy perfecto). La relajación de la adoración, o comunión espiritual de Jesús, alivia la tensión, elimina los conflictos y aumenta poderosamente los recursos de la personalidad humana. Toda esta filosofía, más el evangelio del reino, constituían para él la nueva religión, tal como él la comprendía.1774:2,3, 4.
 
Rodán continuó conversando con los apóstoles de Jesús: El Maestro le había dicho “Que el hombre no puede vivir solo de pan”, que hay que buscar aquello que actúe como estímulo para despertar las fuerzas espirituales latentes en el hombre. Jesús les había enseñado que Dios vive en el hombre, entonces Rodán hizo estas preguntas en presencia de los apóstoles:
 
a) ¿Cómo podemos inducir al hombre para que libere los poderes de la divinidad y la infinidad que están ligados a su alma?; b) ¿Cómo podemos incitar al hombre para que dé paso a Dios y vigorice su alma, contribuyendo después a elevar y bendecir a otras almas?; c) ¿Cómo podemos activar estos poderes latentes para el bien que permanecen ligados a nuestras almas?; d) ¿De donde viene la energía que permite realizar estas grandes cosas? Rodán dijo, de una cosa estoy seguro, la excitación emocional no es el estímulo espiritual ideal, pues agota a la mente y al cuerpo. El secreto de todo este asunto está envuelto en la comunión espiritual, en la adoración. Desde el punto de vista humano, es un asunto de meditación y relajación simultánea,  la meditación conecta la mente con el espíritu interior; la relajación alcanzada, determina la capacidad de receptividad espiritual. El hecho de sustituir la debilidad por la fuerza, el temor por el valor, y la voluntad del yo por la voluntad de Dios, constituye la adoración. Cuando estas experiencias se repiten frecuentemente, se producen hábitos dadores de fortaleza y hábitos de adoración. Estos hábitos producen un carácter espiritual, y este carácter es reconocido por nuestros semejantes como el de: “una personalidad madura”.1777:3,4.
 
Si únicamente nos ocupamos de las “cosas de este mundo”, aunque hayamos recibido instrucción escolar básica y superior, nuestra personalidad carecerá de verdaderos valores y satisfacciones de naturaleza espiritual, no tendremos fe, esperanza, ni seguridad eterna. Un revelador celestial nos dice que uno de los grandes problemas de la vida moderna es que el hombre se cree demasiado ocupado como para encontrar tiempo para la meditación espiritual y la devoción religiosa (oración y adoración). 2077:3.
 
La supervivencia de nuestra alma-personalidad, depende en gran medida de que nos consagremos a hacer nuestros los valores divinos revelados por el espíritu interior en la experiencia religiosa personal que consta de dos fases: a) el descubrimiento que hacemos de la presencia de Dios en nuestra mente y b) la revelación por el espíritu divino interior. El contacto  con la realidad más elevada que es Dios en nosotros, lo logramos mediante la experiencia personal de conocerlo, adorarlo y comprender que somos sus hijos.  La verdadera adoración religiosa no es, ni nunca será, un monólogo inútil en que nos engañemos a nosotros mismos, porque la adoración es una comunión personal con aquello divino que es verdaderamente real, con aquello que es el origen mismo de toda la realidad universal existente: El Padre Universal. Mediante la adoración, aspiramos a ser mejores y si lo deseamos, si hacemos la voluntad de Dios, finalmente alcanzaremos  lo mejor: el Padre Universal. 2095: 1, 5, 6.
 
Mediante el mecanismo natural de nuestra mente, por nuestros pensamientos, y no por los sentimientos, es que el espíritu divino hace contacto con nuestra mente. El espíritu divino contacta nuestra mente en el dominio del pensamiento más elevado y más espiritualizado. Toda comunión interna y espiritual de esta clase se llama discernimiento espiritual. Esta experiencia religiosa resulta de la impresión producida sobre nuestra mente, por la acción conjunta de nuestro Ajustador y el Espíritu de la Verdad. La mente que verdaderamente percibe a Dios, la mente que escucha al Ajustador interior, es la mente pura. “Sin santidad, sin pureza, ningún hombre podrá ver a Dios”. 1104: 5,6.
 
El hecho de idealizar, ponderar o exaltar los valores divinos de la verdad, la belleza y la bondad, nunca sustituirá a la experiencia religiosa autentica: la realidad espiritual. La psicología y el idealismo, tampoco son sustitutos de la experiencia religiosa, de la comunión con Dios. La religión consiste en: “experimentar a  la divinidad dentro nosotros mismos”, en nuestro propio interior, por medio del camino espiritual establecido por Dios, realizado y enseñado por Jesús. Jesús, nuestro Maestro, nos dice: “No es tan importante que conozcáis el hecho de Dios, sino que desarrolléis cada vez más la habilidad de sentir la presencia de Dios”. “Pero, pregunta el Maestro ¿que posibilidades tiene el Padre Divino de aparecer como el Dios de las lealtades supremas y de los ideales divinos, en las almas de los hombres que dedican poco o ningún tiempo a la contemplación reflexiva de estas realidades eternas? ¿Porqué tenéis que sacrificar la experiencia suprema de la existencia humana: encontrar a Dios por vosotros mismos y conocerlo en vuestra propia alma?”. Reflexionemos sobre estas palabras de Jesús.  2095: 7. 1104: 4; 1732:5; 1733:1.
 
La religión no busca satisfacer la curiosidad sobre Dios, sino que obtengamos la constancia intelectual y la seguridad  de la presencia de Dios en nuestra mente y alma, estabilizando y enriqueciendo nuestra vida humana, combinando lo parcial con lo perfecto, lo mortal con lo divino: el hombre y Dios.  1116:7.
 
La experiencia religiosa espiritual personal es un eficaz disolvente para muchas de las dificultades humanas. La religión no aleja ni destruye nuestras dificultades, pero las diluye, las absorbe, las ilumina y las trasciende. La religión verdadera unifica nuestra personalidad para ajustarla eficazmente a todas nuestras necesidades humanas. La guía espiritual  de nuestro Ajustador o presencia divina interior, permite a nuestro intelecto, que reconoce a la Primera Causa Universal como Eso, que la afirmación positiva de nuestra alma que conoce a Dios mediante la experiencia religiosa, certifique que esta Primera Causa es ÉL, el Padre Celestial del Evangelio de Jesús, el Dios personal de la salvación humana. 2093:6.
 
La religión realmente se hace divina cuando descubrimos la presencia de Dios en nuestra experiencia religiosa personal. 2084:1.
 
En la medida que nuestra alma se hace más existente, más real, es capaz de experimentar la presencia del Ajustador divino y su conducción espiritual; así como experimentar otras actividades del  espíritu residente. 65:1.
 
A continuación transcribo las palabras de Jesús de Nazaret sobre la oración y la adoración, que son parte integrante de la experiencia religiosa personal, diciéndonos lo siguiente:
 
a)     “La oración es el aliento del alma y debe conduciros a ser persistentes en vuestro intento de descubrir la voluntad del Padre... vuestra persistencia en el espíritu ganará para vosotros el pan de la vida de las manos complacientes del Padre que está en el cielo... os lo digo otra vez: Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra; y al que llama a la puerta de la salvación se le abrirá”. 1619:1.
b)     “Cuando estéis totalmente consagrados a hacer la voluntad del Padre que está en los cielos, todas vuestras súplicas serán contestadas, porque vuestras oraciones estarán plenamente de acuerdo con la voluntad del Padre... No permitáis que los hombres escuchen vuestras oraciones personales...la oración del alma es un asunto personal”. 1639:2; 1640:1.
c)     “La oración ideal es una forma de comunión espiritual que conduce a la adoración inteligente. La verdadera oración es la actitud sincera de tender la mano hacia el cielo para conseguir vuestros ideales”. “La oración está diseñada a hacer que el hombre piense menos y comprenda más”. “La oración es un sostén espiritual”. “La oración es recordarse a sí mismo-un pensamiento sublime”.1618: 6; 1616: 6, 7,9.
d)     “La adoración es el acto de la comunión personal del hijo con el Padre divino, la aceptación de unas actitudes vivificantes, creativas, fraternales y románticas del alma para el espíritu del hombre”. “La adoración es divinamente creativa”. “La adoración es olvidarse de sí mismo, un suprapensamiento”. (La palabra suprapensamiento no indica que proyectemos un pensamiento portentoso o algo semejante, esta palabra indica un estado de la mente más allá del pensamiento, es el estado de la receptividad silenciosa donde sólo escuchamos a Dios y no elaboramos pensamientos.) “La adoración: es la contemplación de lo espiritual, DIOS, y debe alternar con el servicio a la humanidad. El esfuerzo por vivir debe ser mitigado por la relajación y la tranquilidad de la adoración... Las sensaciones de inseguridad... deberían ser contrarrestadas por la contemplación al Padre por la fe”. La adoración es una atención sin esfuerzo, el verdadero descanso ideal del alma, una forma de ejercicio espiritual sosegado. 1616: 5, 7, 9,10.
e)     “La adoración es la salvación para las generaciones de mortales que buscan los placeres”. 1621:6.
 
Jesús  nos enseña que la oración es un factor que nos ayuda a ampliar nuestra capacidad para recibir la presencia del espíritu de Dios. Que cuando hagamos nuestras oraciones, oremos en espíritu y en verdad, con mucha sinceridad, de todo corazón, con inteligencia, seriedad y constancia. Jesús nos exhorta a emplear la oración como un medio para elevarnos a la verdadera adoración a través de la acción de gracias.
 
“Es bueno dar gracias al Señor y cantar alabanzas al nombre del altísimo, reconocer su misericordia y fidelidad, porque Dios me ha hecho feliz con su obra. Daré gracias por todas las cosas en conformidad con la voluntad de Dios”. 1640: 3,4.
 
Jesús enseñó a los doce apóstoles y a nosotros también, a que oremos siempre en forma privada, en secreto; que busquemos un lugar tranquilo en la naturaleza o que entremos en nuestra habitación y cerremos la puerta cuando nos dispongamos a orar.  Que evitemos orar mucho por nosotros  mismos, que más bien oremos por el progreso de todos los seres humanos, evitando la oración egoísta; que oremos en espíritu y por la abundancia de los dones del espíritu. 1620:3; 1639:5.
 
Jesús enseñó a sus apóstoles, discípulos,  seguidores y a nosotros también que después de haber realizado las oraciones personales, permanezcamos algún tiempo en un estado de receptividad silenciosa, para proporcionar a nuestro espíritu interior el momento más favorable para hablar a nuestra alma que escucha atentamente. El espíritu del Padre nos habla mejor cuando nuestra mente humana se encuentra en una actitud de verdadera adoración. “El que está pleno de fe adora verdaderamente cuando su ser interno está absorto en Dios”. Adoramos a Dios con la ayuda del espíritu interior del Padre y la iluminación de nuestra mente humana por el Espíritu de la Verdad. Jesús enseñó que la adoración hace al que adora cada vez más semejante al ser que está adorando. 1641:1; 1448:4.
 
En la decimoctava aparición morontial del Maestro Jesús, dijo estas palabras a los creyentes que estaban ahí reunidos: “Os alegráis de saber que el hijo del Hombre ha resucitado de entre los muertos porque sabéis así que vosotros y vuestros hermanos sobreviviréis también a la muerte física. Pero esta supervivencia depende de que hayáis nacido previamente del Espíritu de la Verdad, buscando y encontrando a Dios. El pan y el agua de la vida sólo se conceden a aquellos que tienen hambre por la verdad y sed de rectitud—de Dios”. Amados hermanos y hermanas, nacer del espíritu significa que nos hemos vuelto divinamente conscientes de Dios, que creemos en Él como nuestro Padre y Creador, que anhelamos ser como él,  que lo amamos, que anhelamos vivir nuestra vida haciendo su voluntad, guiados por su espíritu interior, sirviendo el amor divino a los hombres que son nuestros hermanos. De esto depende la supervivencia de nuestra alma en la eternidad. 2054:3.
 
Jesús dijo a Nicodemo: “...a menos que un hombre nazca de lo alto, no puede ver el reino de Dios. Sin embargo, te declaro que a menos que un hombre nazca del espíritu, no podrá entrar en el reino de Dios”... “El espíritu del Padre ya reside dentro de ti. Si quieres dejarte conducir por este espíritu que viene de las alturas, muy pronto empezarás a ver con los ojos del espíritu; a continuación, si escoges de todo corazón seguir la orientación del espíritu, nacerás del espíritu, porque el único propósito de tu vida será hacer la voluntad de tu Padre que está en el cielo. Al encontrarte así, nacido del espíritu y feliz en el reino de Dios, empezarás a producir en tu vida diaria los frutos abundantes del espíritu.” 1602:3,4, 6.
 
HACER LA VOLUNTAD DE DIOS
 
Jesús dijo: La voluntad de Dios es el camino de Dios, asociarse con Dios frente a cualquier alternativa potencial. En consecuencia, hacer la voluntad de Dios es la experiencia progresiva de asemejarse cada vez más a Dios, y Dios es el origen y el destino de todo lo que es bueno, bello y verdadero. La voluntad del hombre es el camino del hombre, la suma y la sustancia de lo que el ser  humano elige ser y hacer. La voluntad es la elección deliberada de un ser autoconsciente que llega a una decisión de conducta mediante una reflexión inteligente. 1431:2.
 
Hacer la voluntad de Dios es ni más ni menos que la disposición de buena voluntad de la criatura de compartir la vida interior con Dios.  1221:2.
 
Podemos apropiarnos de las cualidades de la divinidad, mediante la experiencia espiritual de “vivir divinamente”, porque “vivir divinamente” significa “vivir la voluntad de Dios”. 1174:7.
 
La adoración a Dios y el servicio al hombre se convirtieron en la suma y sustancia de la religión de Jesús. La religión de Jesús es para nosotros por igual. La religión de Jesús no consiste en que simplemente creamos, sino que hagamos realmente las cosas que demanda el Evangelio del Reino.  El creyente en el Evangelio debería adorar a Dios y servir con altruismo al prójimo.1769:10.
 
El método de la Religión del Espíritu es la FE.  LA FE nos abre la puerta al mundo de la divinidad, a la experiencia espiritual personal directa con Dios. La  FE VIVIENTE en nosotros es capaz de alcanzar la realidad de Dios y todo lo relativo al Espíritu divino de nuestro Padre. La Religión del Espíritu consiste en revelarnos progresivamente los valores supremos de la divinidad, haciéndolos nuestros; llamándonos a logros aún más elevados, dejándonos por siempre libres de seguir la verdad dondequiera nuestro espíritu nos conduzca. 1141:4; 1731:2,3.
 
Jesús, nos enseña que la FE, la simple creencia semejante a la de un niño, es la llave que nos abre la puerta para entrar al reino del Padre; y que una vez que hemos entrado siguen los peldaños de rectitud que todos los creyentes debemos ascender para crecer hasta la plena estatura  de vigorosos hijos de Dios. Que la FE VIVA es un atributo vivo y real  de la experiencia religiosa personal auténtica, de la comunión con Dios. La FE religiosa viva, es mucho más que la asociación de creencias nobles; es más que un sistema exaltado de filosofía; es en realidad una experiencia viviente  involucrada con los significados espirituales, los ideales divinos y los valores supremos; así mismo, LA FE es conocedora de Dios y servidora del hombre. La FE sólo puede surgir en el corazón del creyente individual. Esta FE no es estática; es dinámica, se expande,  nos libera de la ignorancia al conducirnos a la verdad viva del espíritu. 1861: 9,; 1114:5,6.
 
De acuerdo al contenido de esta exposición, podemos afirmar que sin FE religiosa no podrá existir en nosotros ninguna experiencia religiosa espiritual personal. Es necesaria la presencia de la FE en nosotros, para que la experiencia religiosa sea una auténtica realidad en la que alcanzamos los niveles espirituales de contacto con la divinidad interior.  Cuando la FE está presente en nosotros, entonces nuestra alma se manifiesta, revelando el potencial de divinidad que está en ella y que surge de ella, presentando ciertas características que en la vida nos conducen a reaccionar en forma sorprendente ante situaciones difíciles de tipo intelectual y social. Por ejemplo: la  FE VIVA espiritual y auténtica se manifiesta en nosotros:
 
A Porque progresamos ética y moralmente, a pesar de las tendencias animales.
 
B Porque confiamos en la bondad de Dios ante el desencanto y la derrota.
 
C Porque mostramos  valor y confianza ante la adversidad y la calamidad.
 
D Porque mantenemos aplomo y equilibrio, ante el maltrato y la injusticia.
 
E Porque inexplicablemente mostramos tranquilidad, ante la enfermedad y el sufrimiento físico.
 
F Porque a pesar de la acción de las fuerzas de la naturaleza, confiamos en la victoria final.
 
G Porque persistimos en una creencia inquebrantable en Dios, ante la lógica contraria y los sofismas intelectuales.
 
H Porque exhibimos una fe infalible en la supervivencia del alma, ante las enseñanzas engañosas de la ciencia falsa y los delirios persuasivos de una endeble filosofía.
 
I Porque nuestra FE vive y triunfa, a pesar del peso demoledor de la civilización compleja y parcial de los tiempos modernos.
 
J Porque sobrevive nuestro altruismo, a pesar del  egoísmo humano, el antagonismo social y los desajustes políticos.
 
K Porque nos adherimos firmemente a la creencia sublime en la unidad universal y en la guía divina, frente a la presencia desconcertante del  mal y el pecado.
 
L Hacemos lo imposible para continuar adorando a Dios. 1108:3 a 15.
 
De acuerdo a las enseñanzas reveladas, nuestra auténtica experiencia religiosa personal y espiritual, realizada mediante LA FE, LA DEVOCIÓN, LA ORACIÓN-ADORACIÓN (Meditación Espiritual) y el SERVICIO SOCIAL ALTRUÍSTA, realizará para nosotros los seres humanos de Urantia, por nuestra propia elección, la transferencia del asiento de identidad de nuestro yo, desde el sistema material intelectual transitorio que es la mente, hasta el sistema más elevado y duradero del ALMA MORONTIAL, la cual, asociada con nuestro Ajustador del Pensamiento, es creada como el nuevo vehículo para la manifestación de nuestra Personalidad. 1232:5.
 
De la integridad de nuestra voluntad humana depende nuestro destino eterno. De nuestra auténtica sinceridad para con nuestro Ajustador divino depende que él obtenga su personalidad eterna. De la fidelidad de nuestra elección depende nuestro Padre Universal para que surja un nuevo hijo ascendente. De la constancia o firmeza de nuestras sabias decisiones y acciones depende el Ser Supremo para que la evolución experiencial se haga realidad. 1233:1.
 
Nuestro Maestro Jesús dijo a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera vivirá. En verdad cualquiera que vive y cree en mí no morirá nunca realmente”. 1843:2. Creer en Jesús significa hacer la voluntad del Padre y producir los frutos del espíritu en nuestras vidas. Pongamos atención a los párrafos siguientes en que Jesús nos alerta y nos anima:
 
Jesús dice: “Si unos creyentes declarados no producen los frutos del espíritu en sus vidas, están muertos, el espíritu de la verdad no está en ellos. Son unas ramas inútiles de la vid viviente y pronto serán cortadas.  Mi Padre pide a los hijos de la FE que produzcan muchos frutos del espíritu. Por consiguiente, si no sois fecundos, el cavará alrededor de vuestras raíces y cortará vuestras ramas estériles. A medida que progreséis hacia el cielo en el reino de Dios, deberéis producir cada vez más los frutos del espíritu. “Podéis entrar en el reino como un niño, pero el Padre requiere que crezcáis por la gracia hasta la plena estatura de un adulto espiritual”.  2054:3. 
 
“No podéis permanecer inmóviles en los asuntos del reino eterno” 1917:1.
 
“La entrada en el reino del Padre es totalmente libre, pero el progreso, el crecimiento en la gracia es indispensable para permanecer en el”. 1682:4.
 
“Mi Padre requiere que todos sus hijos crezcan en la gracia y en el conocimiento de la verdad. Vosotros que conocéis estas verdades, debéis producir cada vez más los frutos del espíritu y manifestar una devoción creciente al servicio desinteresado de vuestros compañeros servidores. Y recordad que en la medida que ayudáis al más humilde de mis hermanos, ese servicio me lo habéis hecho a mí”. 1917:1.
 
“No todo el que diga Señor, Señor, entrará en el reino del cielo, sino más bien aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo” “Cuando la voluntad del Padre se convierte verdaderamente en vuestra voluntad, entonces estáis de verdad en el reino, porque el reino se ha vuelto una experiencia establecida en vosotros”. 1569:1; 1588: 5.
 
“Aquellos que procuran en primer lugar entrar en el reino, y comienzan a esforzarse por conseguir una nobleza de carácter semejante a la de mi Padre, pronto poseerán todo lo que es necesario. Pero os digo con toda sinceridad, a menos que procuréis entrar en el reino con la fe y la dependencia confiada de un niño pequeño, no seréis admitidos de ninguna manera”. 1536:5.
 
“Proclamo un camino nuevo y mejor, y aquellos que sean capaces de entrar en el reino venidero disfrutarán de la paz divina. Y todo lo que os cueste en las cosas del mundo, cualquier precio que paguéis por entrar en el reino de los cielos, lo recibiréis multiplicado en felicidad y progreso espiritual en este mundo, y la vida eterna en la era por venir”. 1537:1.
 
“Los que entren al reino ascenderán hasta mi Padre; alcanzarán ciertamente la diestra de su gloria en el Paraíso. Y todos los que entren al reino del cielo se convertirán en los hijos de Dios, y en la era venidera ascenderá hasta el Padre”. 1537:3.
 
Muy amados hermanos y hermanas, estudiantes de la Revelación de El Libro de Urantia, agradezco a todos ustedes el tiempo que han dedicado a escuchar y atender esta exposición espiritual. Que este conjunto de enseñanzas maravillosas que nos entregan los Reveladores celestiales y Jesús de Nazaret, nos ayuden a tomar conciencia de la real necesidad que tenemos de vivir la experiencia religiosa personal regularmente en la intimidad, para alimentar nuestra alma e iluminar nuestra mente con el pan del cielo y el agua de la vida, pues como dice nuestro Maestro Jesús: “el hombre no puede vivir solo de pan material”.
 
Amados hermanos y hermanas, que surja en todos nosotros la sabia reflexión que nos permita elegir el camino de la rectitud, para que durante nuestra vida en la Tierra realicemos nuestro ingreso al Reino de Dios y podamos alcanzar la meta final, en la que vivamos para siempre en unidad con nuestro Padre Universal por toda la eternidad. La oración inteligente y la adoración sincera a Dios, plenas de amor y devoción, son el mayor presente que como humanos e hijos de Dios podemos entregar  a nuestro Padre Infinito, el Padre Universal.
 

Sinceramente su hermano Jaime Díaz.
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