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 Escrito 102 1a. parte - LA EXPERIENCIA RELIGIOSA PERSONAL, LA ADORACIÓN, LA VERDAD Y LA FE

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Jeannie Vázquez
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MensajeTema: Escrito 102 1a. parte - LA EXPERIENCIA RELIGIOSA PERSONAL, LA ADORACIÓN, LA VERDAD Y LA FE   Sáb 18 Oct 2014, 13:41

DE: JAIME DÍAZ PAGE – MÉXICO -
MARZO  2014
ESCRITO 102 
CONFERENCIA
 
LA EXPERIENCIA RELIGIOSA PERSONAL, LA ADORACIÓN, LA VERDAD Y LA FE
 
Amados hermanos y hermanas que estudian el Libro de Urantia, los saludo afectuosamente. Hoy presentaremos algunos contenidos sobre la Experiencia Religiosa Personal del hombre, la Adoración, la Verdad y la Fe; enseñanzas de los Reveladores celestiales y Jesús de Nazaret, con el propósito de que nos inspiremos en ellas y podamos hacer una profunda y seria reflexión espiritual para abrirnos paso de mejor manera  en nuestro camino espiritual  hacia el Padre Celestial que mora en el Paraíso eterno. Esta exposición la hacemos con mucho amor y respeto a cada uno de ustedes, con el deseo de ayudar en el camino hacia Dios, respetando y apreciando el esfuerzo espiritual de todos ustedes.
 
Sabemos que en la Revelación de Urantia hay realidades muy, pero muy interesantes, que llaman nuestra atención, pero no olvidemos que nuestras prioridades como hijos de fe del Padre Celestial son nuestra alianza real con Dios Padre y la lucha de la fe por la sobrevivencia de nuestra alma. Estas realidades espirituales no deberíamos subestimarlas, porque sólo vivimos una vez en Urantia; y como creyentes del reino tenemos trabajo espiritual por realizar.
 
El hermano Emmanuel, consejero del Paraíso, dio el siguiente consejo al Hijo Creador Miguel (Jesús de Nazaret) antes de su partida a Urantia: “Ilustrarás a todo tu universo el ideal de una técnica perfeccionada- el logro de Dios que busca al hombre y lo encuentra, y el fenómeno del hombre que busca a Dios y lo encuentra. 1328:5.
 
Un revelador Melquisedek nos dice lo siguiente: “La oración es de hecho una parte de la experiencia religiosa, que ha sido enfatizada incorrectamente por las religiones contemporáneas, que han omitido la parte más esencial que es la comunión de adoración”. El poder reflexivo de la mente es ampliado y profundizado por medio de la adoración. La oración enriquece nuestra vida, pero la adoración ilumina nuestro destino.  1123:5. Tomemos nota que el revelador nos dice que la ADORACIÓN ES LA PARTE MÁS ESENCIAL.
 
La experiencia personal de la Religión del Espíritu es en verdad nuestra experiencia directa y personal con Dios Padre en nuestro interior. Como creyentes del Reino dotados de libre albedrío tenemos la libertad personal de efectuar ciertas actividades en el camino hacia Dios, pero no debiéramos olvidarnos de incluir la técnica que Jesús nos dejó para lograr nuestra autorrealización espiritual, y que es la oración con su asociada, la adoración. El Maestro Jesús nos enseña que la oración y la adoración es un camino por medio del cual nos aproximamos a la autorrealización espiritualizada, consiguiendo la individualidad intelectual y religiosa; que la oración es una expresión personal y espontánea de la actitud de nuestra alma hacia el espíritu; que la oración ideal es una forma de comunión espiritual que conduce a la adoración inteligente; que la verdadera oración es la actitud sincera de tender la mano hacia el cielo para conseguir nuestros ideales. 1621:4. Jesús nos enseña que los niveles más elevados de autorrealización espiritual los conseguiremos mediante la adoración a Dios y el servicio al hombre. 1572:6.
 
Mediante la adoración, sólo nosotros habitados por el espíritu podemos darnos cuenta de la presencia divina y tratar de lograr una experiencia más completa. Muchos hermanos aceptan mentalmente la teoría de Dios, pero no consiguen darse cuenta espiritualmente de la presencia de Dios. Debemos desarrollar la habilidad de sentir la presencia de Dios. 2094:8; 1732:5.
 
Debiéramos dedicar un tiempo en cada día para poner en práctica la técnica íntegra de la oración-adoración como nos pide y dice Jesús: “Los creyentes deben aprender cada vez más a apartarse del bullicio de la vida, a huir de los agobios de la existencia material, mientras que vigorizan su alma, inspiran su mente y renuevan su ánimo por medio de la comunión en la adoración”. Para la realización de la técnica, busquemos un lugar aislado en la naturaleza o entremos en nuestra habitación y cerremos la puerta mientras oramos y adoramos a Dios por un tiempo (30 o 40 mins). Al terminar nuestras oraciones damos gracias, y sin abrir los ojos continuamos con la adoración al Padre Divino que reside en nuestra mente. Esta técnica, mediante la lucha de la fe, nos conduce directamente a la autorrealización espiritual de nuestra persona. Debemos aprender cada vez más a cultivar la presencia de Dios, aprender a estar ahí, con ÉL. Durante la adoración no pensamos, escuchamos atentamente a Dios. Disciplinando la mente mediante la práctica de la relajación y la adoración lo más regularmente posible.
 
NOTA: La técnica de oración-adoración se considera una meditación espiritual cuyo objetivo primordial es DIOS. Debe realizarse sin haber tomado alimentos o 3 horas después de haberlos tomado.
 
Un revelador nos dice que la adoración es el ámbito o campo espiritual donde tiene lugar nuestra experiencia religiosa, donde reconocemos los valores espirituales y obtenemos la seguridad de la sobrevivencia eterna de nuestra alma. 192:4.
 
Mediante la lectura y el estudio de la Revelación ampliada de la verdad que es El Libro de Urantia, hemos encontrado a lo largo de ella varias actividades o logros espirituales que, a mi juicio, tenemos que alcanzar en nuestro camino hacia la perfección espiritual; estas actividades serán una realidad en nosotros mediante la práctica real de la técnica de Jesús: la ORACIÓN- ACCIÓN DE GRACIAS-ADORACIÓN.
 
Estos logros espirituales o alcances personales son: 1.- Elevarse a los altos niveles espirituales de la comprensión de la divinidad y la conciencia de la comunión con Dios; 2.- Asemejarse progresivamente a Dios; 3.- Recibir la influencia y acción del Espíritu de la Verdad en nosotros; 4.- Conocer la Verdad divina; 5.- Obtener el alimento divino para el fortalecimiento del alma; 6.-  La renovación espiritual y constante de la mente; 7.- Descubrir o conocer a Dios dentro de nosotros; 8.- Conocer la voluntad del Padre; 9.- Alcanzar los valores de realización de la conciencia de Dios, como la verdad, la belleza y la bondad divinas; 10.- Apropiarse las cualidades de la divinidad; 11.- Lograr la autorrealización espiritual y humana de nuestra persona; 12.- Dinamizar la fe viviente en nosotros; 13.- Producir los frutos espirituales que el Padre divino pide a los creyentes del reino; 14.- La transferencia de nuestro asiento de identidad del yo, desde el sistema intelectual temporal de la mente hasta el sistema más elevado del alma morontial. 15.- Ver a Dios por la FE, alcanzando verdadero discernimiento espiritual. En verdad todas estas actividades espirituales y otras se vinculan a la ORACIÓN Y ADORACIÓN A DIOS PADRE. Como podemos notar, son actividades de logro muy importantes y esenciales para nuestra ascensión espiritual; pero no hay razón para preocuparse, porque al transcurrir los días y seguir con regularidad, fe y amor las enseñanzas de Jesús, nuestro Padre Creador, estos logros estarán presentes en nuestra alma ennoblecida y mente iluminada. El que da la lucha de la fe, triunfa en su carrera de ascensión espiritual. Un día Jesús validó un refrán hebreo que dice: “El que no trabaje, no comerá”; aludía Jesús al pan espiritual del Padre divino, al pan que desciende de Dios, y que si un hombre lo come, no muere realmente.
 
La práctica de la técnica de la oración y adoración es muy sencilla de realizar, a la vez que nos relajamos física y mentalmente, vigorizando y ennobleciendo nuestra alma e iluminando la mente. En la adoración hacemos el mínimo esfuerzo y cosechamos en abundancia aquello que viene de Dios.
 
Mediante la buena voluntad y disposición, comprendamos esta realidad espiritual en nuestra búsqueda de la Verdad y ascensión a Dios, para que demos cumplimiento al mandato divino del Padre Universal: “Sed vosotros perfectos así como Yo soy perfecto”, si es que nosotros anhelamos la perfección de Dios, ser como Él es. Amados hermanos y hermanas, el Padre divino no nos obliga a realizar la adoración a su divina presencia, sólo nos invita a través de su Hijo Jesús; y Jesús también nos invita diciéndonos lo siguiente: “Yo soy el nuevo camino viviente, y todo el que lo desee puede venir para embarcarse en la búsqueda interminable de la Verdad, durante la vida eterna”.
 
Jesús dice: “La Religión del Espíritu significa esfuerzo, lucha, conflicto, fe, determinación, amor, lealtad y progreso”. 1729:6.
 
La Religión del Espíritu requiere de nosotros un esfuerzo mayor, profundo y completo, que nos permita alcanzar los elevados niveles espirituales de la comprensión de la divinidad y  la conciencia de la comunión con Dios, obteniendo logros espirituales verdaderos que espiritualicen y ennoblezcan nuestra alma.
 
Jesús dijo que mediante el nuevo camino de la religión del espíritu, primero seríamos transformados por el Espíritu de la Verdad, fortaleciendo nuestra alma interior mediante la constante renovación espiritual de nuestra mente, y que de esta manera seríamos dotados con el poder de realizar con certeza y alegría la misericordiosa, aceptable y perfecta VOLUNTAD DE DIOS. Repito, para que el Espíritu de la Verdad nos transforme espiritualmente, debiéramos seguir el camino que Jesús nos ha señalado y que él descubrió para nosotros, poniendo en práctica la meditación espiritual que conlleva  la técnica de oración, acción de gracias y adoración al Padre divino en la intimidad. 1609.5.
 
La religión del espíritu, la verdadera religión, es la que nos revela verdaderamente los valores sobrenaturales de la Deidad, brindándonos el discernimiento parcial de las realidades eternas del  Padre, del Hijo y del Espíritu Infinito, ofreciéndonos una vislumbre de la bondad y belleza del carácter infinito de  nuestro Padre que está en el cielo. 1728:7.
 
Jesús enseñó que la Religión del Espíritu se dirige principalmente al Espíritu divino de su Padre, y que esta religión obtendría su autoridad de los frutos que con toda seguridad aparecerían en todos los que real y verdaderamente se volvieran creyentes de las verdades de esta  comunión espiritual superior. 1729:7
 
Jesús nos hace saber que los creyentes que evitan la lucha espiritual y los viajes osados de la fe a las regiones inexploradas de la verdad, evitan a la vez el descubrimiento progresivo de las realidades espirituales que pueden ser descubiertas por la mente, y experimentadas por el alma en evolución. 1729:6. Cuando renunciamos a la búsqueda de la Verdad que es Dios, la construcción y el crecimiento de nuestra alma se detiene, este hecho no debiéramos permitirlo. No nos permitamos el estancamiento espiritual. Recordemos que debemos construir nuestra alma de tal manera que se torne el nuevo vehículo de nuestra personalidad para la vida superior morontial. Debemos tener nuestro propio vehículo para ascender, nada ni nadie lo hará para nosotros, todo queda en nuestras manos.
 
Con su enseñanza, Jesús nos insta a no renunciar a la búsqueda personal de la verdad; a no renunciar a explorar las realidades de la experiencia religiosa personal; a no privarnos de la aventura suprema de la existencia humana: “el hombre que busca a Dios, por y para él mismo, encontrándolo”. La religión del espíritu nos lleva a encontrar a Dios como un hecho de nuestra propia experiencia religiosa personal. Este hecho nos brinda muchas bendiciones espirituales, una de ellas es el crecimiento y fortalecimiento del alma que se ennoblece cada vez más. 1729:5; 1731:1.
 
 La revelación de Urantia contiene las enseñanzas relativas a la Religión del Espíritu y la Técnica espiritual enseñada por Jesús para la autorrealización divina y humana de nuestra persona.
 
Nosotros, por nosotros mismos, no podemos alimentar espiritualmente a nuestra alma, sólo el Padre puede alimentarla cuando hacemos la Voluntad divina. El pan y el agua de la vida sólo se conceden a aquellos que tienen hambre por la verdad y sed por la rectitud de Dios. 2054:3. Jesús nos alerta que no podemos permanecer inmóviles en los asuntos del reino eterno. “La entrada al reino del Padre es totalmente libre, pero el progreso espiritual, el crecimiento en la gracia, es totalmente necesario (indispensable) para permanecer dentro del reino de Dios”. 1682:4.
 
La experiencia religiosa personal que nuestro Padre Jesús vivió en la tierra, estructuró los verdaderos fundamentos del Evangelio del Reino.  Jesús recorrió desde su conciencia humana, la experiencia de la evolución espiritual religiosa; y por medio de la certeza de su fe, alcanzó una íntima asociación con el Padre Celestial. Nuestro Maestro Jesús recorrió este camino en forma dinámica y viviente, para que inspirándonos en su ejemplo vivo, y practicando nosotros sus enseñanzas, alcanzáramos la unión o alianza necesaria con nuestro Ajustador del Pensamiento (Dios), para que, en nuestra  vida humana, pudiéramos lograr la sobrevivencia de nuestra personalidad por siempre y para siempre. 2091:11.
 
Nuestro Maestro Jesús vivió su vida en forma maravillosa, valiente y constante. Ayudado en forma heroica por su Ajustador del Pensamiento, fundó para la humanidad de nuestro planeta y de otros mundos “La Religión de la Experiencia Personal”, religión que nos conduce al contacto directo con Dios Padre, al descubrimiento de Dios en nosotros mismos, por nosotros mismos y para nosotros mismos. La religión que fundó Jesús debemos vivirla, como él la vivió, realmente en nosotros mismos, sólo de esta manera confirmaremos personal y directamente las realidades divinas de las que él tanto nos habló, habla y seguirá hablando. Nuestro Maestro nos enseña que Dios es espíritu, y que el espíritu sólo se puede conocer mediante la realidad de la experiencia espiritual personal, no por la mera enseñanza de la mente; porque la religión es una “experiencia exclusivamente espiritual de nuestra alma”, y esta experiencia religiosa, este contacto con nuestro Dios interior (el Ajustador)  nos prepara y habilita para apropiarnos las cualidades de la Divinidad y para producir los frutos del espíritu para la sobrevivencia de nuestra alma en la eternidad. Sólo en los niveles más elevados de nuestra mente supraconciente, más allá de la mente consciente, sumergiéndonos en el reino interior espiritual de la experiencia religiosa auténtica, podremos encontrar los más elevados valores y significados divinos para que permanezcan en nosotros, y de esta manera nuestra alma se vaya asemejando a Dios de manera progresiva, para la sobrevivencia eterna.  2092:4; 2091:11; 1739:5; 1856:2; 1857:4; 1220:4.
 
Nuestro Maestro Jesús siempre defendió, abogó y siguió el método de la experiencia espiritual personal. Así como la ciencia moderna se vale de la técnica experimental, nosotros encontramos a Dios en nuestro interior por medio de la técnica del discernimiento espiritual de nuestra alma, acercándonos a este discernimiento mediante el amor a la belleza espiritual, la búsqueda de la verdad divina, la lealtad al deber y la adoración a la bondad divina que es Dios; de estos valores, el amor a Dios y a los hombres, es el verdadero guía para que alcancemos el verdadero discernimiento espiritual. Dios es la mayor experiencia que podemos tener en nuestra existencia  humana. 2076:5; 1289:2.
 
Nuestra religión personal vivirá y prosperará por la FE que tengamos en la Realidad Divina que mora en nuestro interior, el Ajustador del Pensamiento que es Dios. La experiencia religiosa es la realización y la comprensión en nuestra conciencia, de haber encontrado a Dios por medio de la FE, que es nuestro discernimiento religioso humano. La FE verdadera en Dios nuestro Padre nos conduce directamente a la experiencia espiritual viva y real  de conocerlo y encontrarlo en nuestro interior; la certeza de este conocimiento es suprahumana, la satisfacción que experimentamos es soberbiamente divina, nuestra devoción crece, y nuestra lealtad a la Divinidad que hemos encontrado se vuelve suprema. La gran sensación de triunfo y regocijo que experimentamos al haber encontrado a nuestro Dios, nos impulsa realmente  a realizar un servicio amoroso a nuestros semejantes que se encuentran menos iluminados, no para contarles que hemos encontrado a Dios sino para permitir que la bondad eterna de Dios que rebasa a nuestra alma, inspire su mente y ennoblezca su alma. Los que así encuentran a Dios desean que sus semejantes vivan y disfruten la misma experiencia iluminadora y liberadora. En verdad, la religión verdadera nos conduce siempre a un servicio social cada vez más amplio y amoroso. 1105: 1; 1121:6; 1137:6; 1142:3.
 
Una realidad especial existe en nuestra experiencia religiosa, esta realidad especial está más allá de la razón, de la ciencia, de la filosofía, de la sabiduría y de todos los demás logros humanos; esta realidad especial es la “formidable convicción” que obtenemos al haber contactado a Dios  en nuestra experiencia religiosa. Esta convicción propia, nada ni nadie nos la puede quitar, esta realidad especial permanecerá siempre con  nosotros. 1142:3.
 
Como podemos notar, el hecho de nuestra experiencia religiosa implica a Dios, el Dios de nuestra experiencia personal es en verdad  una Deidad Personal. La verdadera religión se basa en las relaciones espirituales personales con Dios, con  nuestro Padre Universal, que es un valor supremo y absoluto, a quien le entregamos nuestro amor y nuestra más amplia y profunda devoción. Nuestra religión del espíritu es auténtica, porque el Valor Supremo objeto de nuestra experiencia es una Realidad Cósmica de auténtico valor espiritual, esta realidad es DIOS.  La verdadera religión nunca ha sido ni será un sentimiento pasivo de absoluta dependencia y garantía de sobrevivencia, no, la religión verdadera es y será siempre “una experiencia viva y dinámica en la cual contactamos verdaderamente a nuestra Divinidad personal”, esta  experiencia nos convierte en servidores amorosos y fraternales de nuestra hermana humanidad. 1126:3; 2087:4; 1100:3, 4; 66:5.
 
La religión del Espíritu no se regala, no se recibe, no se presta, no se aprende, no se pierde, ni se encuentra en algún rincón de la Tierra, la religión del espíritu es una experiencia espiritual práctica, personal y real. La experiencia espiritual va creciendo en nosotros en la medida que nos apropiamos las cualidades de la Divinidad, acrecentando en nosotros los valores divinos de la verdad, la belleza y la bondad de Dios, mediante el contacto con su espíritu interior. El ennoblecimiento de nuestra alma  es inconsciente pero real. Favorecemos nuestro crecimiento espiritual  cultivando los valores divinos,  compartiendo la vida espiritual con nuestros semejantes, evitando el egoísmo,   rehusándonos a presumir la misericordia divina, y por último, viviendo nuestra vida como en la presencia de Dios. 1095:2, 3,4.
 
El valor supremo en nuestra vida humana consiste en el crecimiento de los valores divinos y la comprensión de sus significados. La interrelación de estas  experiencias espirituales  equivale a la “conciencia de Dios”. Los valores divinos de la Verdad, la Belleza y la Bondad son valores de realización de la conciencia de Dios. Mediante estas experiencias nos vamos transformando en suprahumanos y nuestra alma se vuelve realmente indestructible. 1097:3; 1219: 4, 6.
 
El verdadero desarrollo espiritual de nuestra alma depende de que mantengamos una conexión viva y espiritual con las verdaderas fuerzas espirituales de la Deidad, y de que produzcamos continuamente los frutos espirituales (2054:4), compartiendo con nuestros semejantes las bendiciones espirituales que estamos recibiendo de Dios. 1095.5.
 
La moralidad, por sí sola, no nos conducirá a los más elevados niveles espirituales de la experiencia religiosa. Exaltar la naturaleza no es culto a Dios. Dios Padre no está personalmente presente en la naturaleza a pesar de que en un sentido limitado y cualificado está penetrada por Él.  La naturaleza no es Dios. La naturaleza no es objeto de adoración. 68:7; 57:2, 3,5.
 
El Padre Universal, nunca nos impone formas de reconocimiento arbitrario, ni de adoración formal. El Padre Universal no impone a sus  criaturas volitivas inteligentes ninguna forma de servicio servil. Somos nosotros quienes debemos  en nuestro corazón, reconocer, amar y adorar a Dios Padre voluntariamente. Nuestro Padre Creador se rehúsa a someter nuestro libre albedrío espiritual. Nuestra dedicación afectuosa a hacer la voluntad del Padre es el regalo más selecto y de valor  verdadero que podemos entregarle. Esta consagración nuestra constituye el inicio, el progreso y el desarrollo de la adoración autentica a Dios Padre que es tan satisfactoria para su naturaleza, que está dominada por el amor. 22:5
 
Los reveladores nos dicen que la adoración formal consta de sistemas ceremoniales y tradición. Incluyo una investigación personal al respecto: Las religiones de autoridad y tradición describen a la adoración formal como una ceremonia religiosa, un servicio con horario y una duración establecida, un sacerdote con ropajes especiales, donde se toca música y se sigue una liturgia formal, con oraciones repetidas, himnos, confesión, lectura con respuestas establecidas, recitación del credo, lecturas de la Biblia, sermón, música ceremonial y la llamada comunión mediante hostias. La persona obligada a servir no tiene libertad, sigue pautas sin ejercer su propia voluntad. No debemos confundir la adoración formal con la verdadera adoración espiritual  al Padre enseñada por Jesús y los reveladores.
 
Cuando nuestra  mente sólo sirve al mundo material, a los placeres del mundo etc., entonces nuestra mente se hace cada vez más material y finalmente sufre la extinción de la personalidad. Si mediante la constancia entregamos nuestra mente a Dios, a su espíritu, entonces nuestra mente se volverá más y más espiritual y finalmente logrará la unidad con nuestro espíritu divino; de esta manera nuestra personalidad alcanzará la supervivencia eterna, viviendo de manera consciente por toda la eternidad. 26:1.
 
Alcanzamos la unión divina mediante la comunión espiritual, de manera progresiva y recíproca con nuestro Espíritu Ajustador del Pensamiento. Nunca podremos comprender ni validar la Personalidad de Dios dentro de nosotros por medio de las matemáticas, la lógica, la filosofía, la ciencia o la teología. Solamente por medio de nuestra experiencia personal como hijos de fe del Padre Celestial, podremos efectuar la comprensión espiritual real de la Personalidad de Dios dentro de nosotros mismos. 31:2,5.
 
Dios Padre es amor, y sabiendo que Él nos ama infinitamente, debemos seguir amándole por sobre todas las cosas. La bondad de Dios es parte de su Personalidad Divina y sólo la podremos encontrar en el mundo espiritual de nuestra experiencia religiosa personal. 39:7; 40:1,5.
 
Aunque Dios, nuestro Padre, reside lejos en el Paraíso, también reside en nuestra mente humana como el Ajustador del Pensamiento, y es por medio de la  experiencia interior de la contemplación espiritual del alma a la realidad divina que encontramos a Dios y comulgamos con Él. De esta forma Dios puede en cualquier momento, establecer contacto personal con cualquiera de sus hijos de fe. La contemplación espiritual es equivalente a la adoración a Dios. 62:1,2.
 
Todos los seres humanos contamos con el mismo  privilegio de poder contactar a Dios. Si verdaderamente estamos motivados espiritualmente a hacer su voluntad, entonces se manifestará en nosotros el anhelo y la experiencia sublime de conocerlo en nosotros mismos; de esta manera alcanzaremos las puertas del Paraíso. El Señor desea que todos nosotros estemos en comunión permanente con Él, las puertas del Paraíso están abiertas para todos, Dios es alcanzable, las fuerzas del amor divino y todos los medios de la administración divina están entrelazados para facilitarnos a todos el avance espiritual, para que podamos llegar hasta la presencia del mismísimo Padre Universal en el Paraíso. 63: 3, 4,6.
 
El Padre Universal nunca se oculta espiritualmente de sus criaturas, pero muchas de ellas se apartan de Él por sus propias y obstinadas decisiones; se distancian de la comunión con su espíritu y el espíritu de su Hijo Jesús, al elegir caminos impropios. A Dios no lo podemos descubrir en ninguna parte de la naturaleza, solo mediante nuestra experiencia personal en el intento de comunión con nuestro espíritu Ajustador del Pensamiento que reside en nuestra mente. Sólo de esta manera podemos descubrirlo en nosotros mismos. 64:1,6.
 
Adoramos al Padre según Él se manifiesta en sus Hijos Creadores, como Miguel de Nebadon (Jesús de Nazaret), pero es al Padre Universal  a quien adoramos y rendimos culto directa o indirectamente. Las oraciones corresponden a los Hijos Creadores como Jesús de Nazaret, pero nuestra adoración a Dios indudablemente entra en circuito y es enviada hasta la persona de nuestro Padre Universal en el Paraíso, por medio de su circuito de Personalidad.  Adoramos y rendimos culto al Padre por lo que comprendemos que Él es, como una reacción espontánea al reconocer su incomparable Personalidad, su naturaleza amorosa y adorables atributos. En nuestra experiencia religiosa práctica no hay razón por la cual nuestra oración no deba dirigirse a Dios Padre como parte de nuestra adoración.  65: 3, 4,5,6.
 
Practicar la adoración sincera a Dios implica la movilización de todos los poderes de nuestra personalidad humana, bajo el dominio de nuestra alma evolutiva y la dirección divina de nuestro Ajustador del Pensamiento. La comprensión que alcancemos en la experiencia religiosa depende del estado de desarrollo espiritual de nuestra alma. La perseverancia en la práctica de la adoración incrementará el progreso espiritual  de nuestra alma. El crecimiento espiritual  del alma tiene lugar de manera totalmente independiente de nuestra autoconciencia intelectual; es inconsciente pero real. 66:3.
 
La experiencia de la adoración a Dios, es en realidad el sublime intento de nuestro Ajustador del Pensamiento, de comunicar a nuestro Padre Celestial los anhelos y aspiraciones espirituales de nuestra alma, mediante el consentimiento de nuestra mente. En este proceso, nuestra mente acepta adorar a Dios, nuestra alma anhela e inicia la adoración y el Ajustador divino conduce la adoración en nombre de nuestra mente y alma hasta nuestro Padre Celestial. El culto verdadero, la adoración, es una experiencia real que se realiza simultáneamente en cuatro niveles cósmicos: el intelectual  (conciencia de la mente), el morontial (conciencia del alma), el espiritual (conciencia del espíritu) y el personal, en que todos los niveles son unificados mediante la Personalidad. Recordemos que el don de la personalidad tiene la tarea o función de unificar y coordinar las energías vivientes y asociadas de la mente, el alma y el espíritu. 66:4.
 
Transcribo palabras de un revelador celestial: “¡Cuán irrazonable es que no adoréis a Dios, porque las limitaciones de la naturaleza humana y los impedimentos de vuestra creación material no os permiten verle!... ponderad el hecho solemne de que Dios vive dentro de vosotros;… ha enviado de sí mismo, su espíritu, para que viva en vosotros y bregue con vosotros en la medida que proseguís vuestra carrera universal eterna”. 39:5.
 
Mediante la realización de nuestra experiencia religiosa,  obtenemos la satisfacción de la unificación progresiva de nuestra conciencia humana y la satisfacción de la real comunión con nuestro Ajustador del Pensamiento mediante la adoración.  69:3,4,5,6.
 
La adoración es un discernimiento espiritual. La adoración a Dios es el discernimiento más elevado que efectúan las mentes de razonamiento claro y pensamiento profundo. La adoración representa un nivel de la realidad universal; es el campo espiritual en el que tiene lugar nuestra experiencia religiosa.  La fe depositada en nuestro espíritu interior, es la religión de la realidad de la experiencia religiosa auténtica. 192: 4,6.
 
La adoración es nuestro primer deber y el privilegio más elevado que tenemos como hijos de Dios Padre; asimismo, la adoración es el acto gozoso y consciente en que reconocemos y aceptamos la verdad y el hecho de  nuestra relación íntima y personal con nuestro Padre Creador. La calidad de nuestra adoración a Dios será de acuerdo a la profundidad de nuestra percepción, y en la medida en que, mediante su práctica constante, progresemos en el conocimiento del carácter infinito de Dios. La acción de nuestra adoración se amplificará de tal manera que llegará a la gloria del regocijo experiencial más elevado y el placer más exquisito conocido por nosotros. 303:5.
 
Cuando disciplinamos el impulso a la adoración, cuando mostramos lealtad a Dios, nuestra adoración se encamina hacia la verdadera religión; de esta manera comenzamos a dar la espalda a la naturaleza y a los objetos materiales, en favor de nuestro Padre Creador de todas las cosas materiales. La adoración es la insignia que nos hace candidatos a la ascensión espiritual. 948:8; 402:8
 
La oración es una parte importante en nuestra experiencia religiosa personal. La oración condujo a Jesús a la supracomunión de su alma con la Trinidad del Paraíso. La oración correcta mediante la fe nos conducirá a la comunión de la verdadera adoración, en la cual no debe existir ninguna petición de nuestra parte, ningún interés personal, adoraremos al Padre por lo que entendemos que él ES. La cantidad de bendiciones celestiales que podamos apropiarnos y comprender, dependerá de la capacidad de recepción espiritual que tengamos en el alma; como ya hemos dicho, el progreso espiritual ampliará nuestra capacidad de recepción espiritual. La oración auténtica aumentará el crecimiento espiritual, y producirá la gran satisfacción que proviene de la comunión con la divinidad, con nuestro Ajustador del Pensamiento que es Dios. 1621:3; 65:5; 1002:2.
 
Debemos aprender a apartarnos de la rutina agobiante de la vida diaria para vigorizar y refrescar nuestra alma, inspirar nuestra mente y renovar nuestro ánimo espiritual y humano mediante la comunión en la adoración a Dios. No existe ninguna otra técnica por la cual nosotros, a pesar de todos los logros personales de nuestra vida humana, podamos comunicarnos tan eficaz e inmediatamente con la realidad de Dios, con su Espíritu que es el Ajustador del Pensamiento que reside en nuestra mente. 1621:4; 1000:1.
 
La actitud más sana de la meditación espiritual siempre la encontraremos en la   adoración reflexiva (*) y en la oración de acción de gracias. La oración es el mejor antídoto contra la introspección nociva. La oración, como la enseñó Jesús, es un sostén para el alma. Jesús frecuentemente se  llevaba a los apóstoles por cortos períodos para que se dedicaran a la meditación y a la oración; después los mantenía en contacto y servicio con las multitudes. Los seres humanos necesitamos el alimento espiritual así como también el ejercicio espiritual (servicio social) para crecer espiritualmente. 1100:1; 1000:3; 1621:5.  (*): Persona que realiza pensamiento profundo, elevado. Algo o alguien que absorbe completamente su atención.
 
Mediante la oración nos elevamos espiritualmente, porque es una técnica para progresar  utilizando las corrientes espirituales ascendentes del universo. Jesús nos dice que cuando oramos sinceramente a Dios, se abre el terminal humano, el canal de comunicación entre Dios y nosotros, disponiendo nosotros de manera inmediata  de la corriente espiritual constante que otorga la divinidad a todos sus hijos mortales. De esta manera Dios alimenta nuestra alma. Debemos saber que los esfuerzos espirituales producen un cierto agotamiento espiritual, la vida espiritual y la energía física se consumen, y es por ello que necesitamos re-abastecernos por medio de la técnica de la oración-adoración. Jesús nos enseña que la oración se asemeja a la recarga de las baterías espirituales del alma, y que la adoración es como sintonizar nuestra alma para que reciba o capte las emisiones universales del espíritu infinito del Padre Universal. 1002:1; 1638:4; 380:6; 1621:7
 
Dios responde a nuestra comunión con Él, dándonos una mayor  revelación de su Verdad, una realzada apreciación de su Belleza y un concepto aumentado de su Bondad divina, estos son valores divinos de la realización de la conciencia de Dios. En la oración, Dios responde a la actitud de nuestra alma, no a las palabras. La oración nos pone en contacto con las poderosas realidades eternas y divinas en los elevados niveles espirituales de nuestra experiencia humana. La oración es el más poderoso estímulo para nuestro crecimiento espiritual. 1002:3,4. La técnica de la oración y adoración, unida a la fe, es el corazón de la experiencia religiosa espiritual personal.
 
La verdadera religión es una experiencia espiritual personal cuyo propósito es que conozcamos a Dios como nuestro Padre y a los hombres como nuestros hermanos. La religión no es la creencia esclavizante de amenazas de castigos, ni promesas mágicas de premios místicos en el  futuro. La verdadera religión práctica nos inspira a vivir valiente y alegremente en la tierra, combinando la paciencia y la pasión, el discernimiento y el entusiasmo, la simpatía y el poder, los ideales y la determinación. 1091:1; 1093:1.
 
Nunca podremos decidir sabiamente sobre los asuntos del mundo material, ni eliminar nuestro egoísmo personal, a menos que meditemos (oración-adoración) en la presencia de la soberanía de Dios; tomando en cuenta los significados de los valores divinos obtenidos.  1093: 2.
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